martes, 17 de julio de 2018

Martes, 17 de julio de 2018

Hace mucho calor. El aire que mueve el ventilador al lado de mi cara sale caliente. Trabajamos.
He retomando, a partir de la muerte de Belén, la relación con Carlos Liscano. Los veremos, a él y a su mujer, en enero, camino de Estocolmo. Después de trece años encarcelado por la dictadura uruguaya (1973 y 1985), Liscano vivió en Suecia unos diez años. Lo conocí, sin embargo, en Barcelona.
*

Esta mañana volvía a un tema más que pasado: la estampita del catedrático Sánchez Robayna olisqueando en la biblioteca de Letras de la Universidad de La Laguna, entonces dirigida por su mujer Marta Oubiña ¿Qué hacía ahí un ser eminente? Marcar qué libros podrían ser adquiridos por la biblioteca y cuales no. Evidentemente, los diarios que he publicado en Renacimiento quedaban fuera, aunque aprovechó la visita coyungal para escribir una diatriba contra Los que cruzan el mar (Pre-Textos, 2004) en Letras libres, sin las agallas para mencionarme ni a mí ni al título del libro. Ah las agallas de estos trepadores amantes de las intrigas para llegar a buen puerto. Gracias a su dedo, y según testigos voluntarios, en determinadas editoriales madrileñas y barcelonesas estoy vetado a día de hoy. Eso es ser riguroso y radical, sus divisas para convertirse en el rey de la poesía del orbe hispánico,  cuando Gamoneda ya no le obstruya el paso por mera cronología.

Sigamos con el día. Aún no me procurará mucha luz hasta que termine.

domingo, 15 de julio de 2018

Domingo, 15 de julio de 2018

Se acabaron las iniciales, las X, las alusiones alegóricas y veristas: el Naderías, Enrigorris... Estos son mis diarios y si me place escribo Maria Sabelli o C.,  o Carmina de Luna Brignardelli.
Y si no me place no la menciono, por ejemplo a la mofeta, tan espléndidamente abierta pero con un olor acre por todo su cuerpo. Porque siempre hay un punto de pudor. O bien, y sobre todo, es un hecho que al escribir el nombre completo de una persona el textos se conmueve, se estremece, reprime que sigas escribiendo en él.
Así que no voy a poner J., o el mes que está entre Junio y Agosto. Pondré Julio. Pondré julio prosigue. Y es así. Sin grandes griteríos, caluroso, todavía con vencejos que rebotan contra los aleros cuando tratan de saquear los nidos de gorriones. Todo el mundo debe de estar en la Cerdaña o encerrados en un chalet de la Costa Brava. Los más jóvenes en Pattaya  y otras islas del Sudeste asiático. Por aquí quedamos unos cuantos y algunas de esas chicas con pantaloncitos tan cortos que no nos sorprende que se lleven la mano a la ingle, o directamente a la vulva, donde están incrustados, porque les escuece el roce.
Julio pues, en entera libertad y entregado con pereza a varias tareas a la vez. 

viernes, 13 de julio de 2018

Viernes, 13 de julio de 2018

He estado dudando si entregar a la prensa una carta abierta al Instituto de Estudios Canarios, pero he tenido en cuenta la opinión, primero, de C. y después la de unos amigos.
En su lugar, he enviado esta mañana la respuesta que aquí reproduzco:

Barcelona, 13 de julio de 2018


Dr. D. Francisco González Luis
Director-Presidente
Instituto de Estudios Canarios (IECan)

Sr. Director-Presidente, ahora ya no le enviaré ningún burofax para que, ante sus repetidos silencios, piense yo que les llegan mis cartas. Otra cosa es que las lea. 

De todas formas, nunca me he encontrado en una situación parecida: que después de expresarle mi deseo de ser miembro del IECan, de haber enviado mi currículo y los suficientes avales de miembros bien significativos del citado IECan (los doctores y doctoras Yolanda Arencibia, Jorge Rodríguez Padrón, Cecilia Domínguez Luis y Juan-Manuel García Ramos, que me consten), mucho después del tiempo anunciado para el pronunciamiento de las respectivas juntas del Instituto mi petición haya sido rechazada.

Más incomprensible es, todavía, y da cuenta del bajo nivel moral y profesional del IECan, no el que usted tenga la educación de responderme o no, sino que ni siquiera algún portavoz de las juntas haya tenido esa moralidad y esa profesionalidad para expresarme el porqué no se ha admitido mi candidatura.

No dudo de que detrás de un comportamiento que me ahorraré aquí y ahora de calificar, esté el Dr. D. Andrés Sánchez Robayna, con quien mantengo una enemistad por motivos personales. Pero que sea todo lo que haya recibido como respuesta a mi candidatura el silencio y ese detalle de la enemistad personal, los deja, por desgracia, bien retratados: dar prioridad a un asunto personal y privado sobre sus objetivos manifiestos: “realizar y fomentar estudios y trabajos de investigación científica sobre las Islas Canarias, difundir y divulgar el conocimiento de temas científicos y culturales canarios, o editar publicaciones de interés cultural y científico relacionadas con el Archipiélago Canario”.

Un último dato más: me presenté porque en su momento, el presidente en funciones Rafael Fernández Hernández me lo propuso. De saber la situación actual del IECan ni se me hubiera pasado por la cabeza. 

Ojalá que algún día la institución vuelva a gozar del prestigio y la honorabilidad que le dieron Dª María Rosa Alonso y su equipo fundador, de una solvencia moral y científica que algunos, no todos, reconocen.

Le saluda,
José Carlos Cataño

domingo, 8 de julio de 2018

Domingo, 8 de julio de 2018

Muerte advenidera. Muerte presente. Muerte florecida. Muerte sobre el tálamo. Has brotado, cuando yo estaba en otras cosas, en aquella persona a la que, en los últimos regresos a Tenerife, no lograba localizar, Belén Castro Morales.
Amiga inteligente, amiga para lo que todo se convertía en broma, después de una revuelta expresiva e inesperada, algo tan canario, Belén. Supe de la muerte de su madre, la escultora Belén Morales. Vivía para sus investigaciones (Rodó, Humboldt...) y para el cuidado de sus padres. Todavía recuerdo, en su casa de verano sobre el acantilado, sus risas a propósito de los perenquenes, diminutos, translucidos, riendo en las paredes; en la gran tormenta que destrozó las cristaleras que dan al océano.
En la facultad de La Laguna fue una de las pocas compañeras con las que tuve trato. Aun recuerdo lo que pasó durante una excursión al paso por los pinos centenarios de Villaflor. Tálamo. Belén. Dulzura que hizo amores en Montevideo, con el amigo Lizcano. Los vi juntos una vez en La Laguna, en la calle de Santo Domingo, Belén, cuando dejó atrás el exilio en Suecia y el desarraigo en Barcelona. No puedo creerlo aún. Tu muerte, las circunstancias. Siempre sucede con las personas que uno ama. Los otros, los sinvergüenzas y malparidos, son asunto del calendario. Belén, la gente que uno ama, en el alma con nosotros pervive.

sábado, 7 de julio de 2018

Sábado, 7 de julio de 2018

La importancia de una palabra, venía a decir Wittgenstein, depende de su contexto. Ahora yo me pregunto qué aporta un género como este, el diario,  a la literatura.
La pregunta viene, en mi caso de muy lejos. Casi siempre he sabido cuándo unas frases rozan el poema en prosa o lisa y llanamente conforman una prosa magnifica, esto es, poética. También he sido consciente de la morralla y del relleno, que tanto es necesario en el mismo poema.
Mis diarios nunca han querido servir de testimonio de una época, con sus personas, sino de registros de hálito, logros y fracasos de lo poético.
¿Qué importancia, así pues, tiene que el autor revele al detalle sus hábitos cotidianos, sus efluvios, sus ataques de hígado? Ninguna.
A lo mejor habría por ahí una vía inédita, la de registrarlo todo, sin pudor, sin contención, con nombres y toda clase de señales. Es siempre una tentación.
La casa hoy, poco antes del amanecer, era una sinfonía de pájaros, en un extremo y en el otro, cantos distintos, muchos de ellos casi imperceptibles. Qué gran alegría.

jueves, 5 de julio de 2018

Jueves, 5 de julio de 2018

He comenzado la casa por el tejado. Compré en los Encantes un marco, ni simple ni recargado, y esta tarde he ido a por papel y lápices. Dentro de un año, quizás, tenga un Orígenes 2, ya que el original se lo ha apropiado Pinto Trujillo, el antiguo galerista, el antiguo amigo. Todo ello -el requerimiento para que me devolviera el dibujo, después de la última visita que le hice- con unas pocas líneas muy claritas a modo de respuesta: da por acaba la amistad y me exhorta a que, en adelante, en lo referente al dibujo, me ponga en contacto con su abogado.
Claro que me puse en contacto con su abogado y este no me contestó. Rocas Negras, el nicho para las almas errante, el solar de tanto nonato y tanto mangante impune, es así, una especie de Australia de poca monta en la que España dejó lo mejorcito de los suyos.
Lo que yo he hecho desde mis diecisiete por este al que la muerte está jibarizando no tiene nombre. Pero tampoco tengo ganas de perder el tiempo y empezar a referirlo. Habré cometido grandes errores, grandes torpezas, grandes agravios, y he pedido perdón. En la última visita, a la que acudí en cuanto supe que estaba enfermo de cáncer, volví a hacerlo. Pero me puse en pie y exigí que me pasara los cargos de mis tropelías contra su amante (un hombre excelente), su mujer (que como tanta mujer canarias ejerce la peor de las castraciones autoritarias contra sus propios compañeros), contra él mismo. Le dije: "Mira, el tanto de este mes regresamos a Barcelona (en la visita también me acompañaba Maria Sabelli). Tienes todo ese tiempo para que tú y tu mujer (el amante ha fallecido en el último año) me digan de qué se me acusa.
Y calló el impotente, y calló su mujer, afilando el cuchillo contra una piedra. También es propio de Rocas Negras -esas desgraciadas heces volcánicas que algún pájaro migratorio lanzó al azar sobre el Atlántico- el que se pirra por un chivo expiatorio sobre el que descargar su envidia corrosiva, su impotencia altanera, su medianía envuelta en suspiros. Por eso son pocos los que regresan, o lo hacen ya de mayores para morir, y con la creencia de que le van a respetar obra y nombre, como le ocurrió al pobre Manolo Padorno, apuñalado bien pronto por su propio hermano, el humilde poeta.
Esta vez en serio y sin aspavientos, paso de página. Allá Pinto Trujillo con su conciencia del robo de mi dibujo Orígenes, aunque si su conciencia es tan penetrante como la que utiliza cuando pretende pasar por poeta, me temo que seguirá dudando si plagiar a este, si sacarle los cuartos al otro. Qué hombre tan grande. Qué poeta para sacar algún día del barranco de los olvidados y descubrirse la chistera.
De niño, sus padres lo disfrazaban en Carnavales de Johnny Walker, "Y siguen tan campante". Así ha pasado por la vida, bajo la sombra de un padre y una mujer aplastantes. En esto me recuerda a Doreste Zamora, otro cerebro, otra aportación canaria y capital para el mundo, temblando todavía por la violencia de su padre, el erudito eminente, y buscando consuelo bajo las faldas de otra castrante,  su gran mujer de izquierdas con carnet del Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife.
Santa Cruz de Tenerife. Se debe pronunciar despacio: Santa, Cruz, de Tener Fe. Santa Estaca. Santo Instrumento para empalar a sus hijos con el aplauso y la satisfacción sexual de las madres. Toda la historia de estas islas está repleta de casos parecidos.
Lleva este Pinto, desde hace un tiempo, la muerte en las entrañas, como el otro la lleva en lo que fue su virilidad.  Me da pena. Me dan pena. A lo mejor, cuando acabe Orígenes 2, ya no esté entre los vivos, si es que alguna vez lo estuvo.
Pero me dará pena. Me darán pena. Con todo lo que han significado para mi desde la adolescencia. Con todo lo que hemos vivido juntos. Con todo lo que hemos crecido juntos. Uno ha optado por el robo y el otro por la cobardía. Los lloraremos como hermanos que fueron de nosotros.


martes, 3 de julio de 2018

Martes, 3 de julio de 2018

Me levanto y me pongo a leer acerca de la materia oscura y los agujeros negros para que, después, me encuentre leyendo casi lo mismo en párrafos del Eureka de Poe.
También de Poe leía días atrás algo que atribuía a Pessoa, como "la mirada distraída", el "saber distraído", algo en lo que llevo años creyendo: La demasiada inteligencia mata la poesía; la demasiada sabiduría; el demasiado conocimiento.
¿Por qué en los bordes de las constelaciones las estrellas rotan más deprisa, cuando tendría que ser todo lo contrario? Porque ahí ya está manifestándose la materia oscura "absorbiendo" planetas.
Rodeados de materia oscura, la poesía es una débil, precaria luminaria. Y por lo mismo que no se puede alcanzar el origen o punto cero de nuestro nacimiento, la poesía debe de permanecer intacta rodeada (protegida) de oscuridad.






martes, 26 de junio de 2018

Sábado, 26 de junio de 2018

Hola, Calor. Tú y yo nos conocemos a cierta distancia, con tus andares de chulo, secamente, sin apenas abrazos, fríamente, tu suficiencia llena de collares de oro. El sudor de mi rostro despertó tu ansia. Yo hice como si nada y respiré a conciencia. Me llené los pulmones de azufre. Sobrado, me tomaste por los hombros y me lamiste espada y pecho. Con lo frío que eres, Calor, no sé a qué viene tocar la pavana. Del brazo saltaremos juntos la yesca del campo, y nos llenaremos de caracoles y arañazos. Las olas las detestas, lo sé, porque se te pueden mojar las botas. Pero allí te zambulliré un buen rato, tu cabeza contando todas las estrellas del fondo. A la noche serás tú el que me hagas ver las estrellas de fuego. Qué se le va a hacer. De momento contonéate por la calle mayor.

sábado, 23 de junio de 2018

Sábado, 23 de junio de 2018

Día de San Juan (de San Antonio, de San Pablo iba escribir…), día del Santo Crematorio, día renovado del Desasimiento, día de la Víspera cumplida, día del Adiós, día de la Ascensión o de la Liberación por el Paso del Norte, día del Nunca Volverás, día del Círculo polar más nítido, que apenas guarda relación con la Noches despejada o absoluta en la que siempre amanece y resurge el océano estelar, día Mínimo en la galaxia, en el aliento del Creador…
A media tarde en las calles apenas hay gente y cerca de la costa se escuchan los voladores. Por primera vez he conocido a un taxista bangladesí.

sábado, 9 de junio de 2018

Sábado, 9 de junio de 2018

Me ocurrió con En tregua: O compraba todos los ejemplares que les ocasionaban gastos de almacenamiento o los convertiría en pasta de papel. Y así fue.
Esta mañana, el mensaje es parecido, firmado por el departamento de derechos de autor y refiriéndose a Lugares que fueron tu rostro: 20 ejemplares me los enviarían gratis a domicilio. Más de 20, y tendría que ir yo a buscarlos. Si no hay respuesta en treinta días, todo el conjunto pasta de boniato.

domingo, 3 de junio de 2018

Domingo, 3 de junio de junio.

Hace ya meses que le dejé mensajes en el contestador, y no me respondió. Era extraño, porque, antes, al cabo de unos días, respondía. Se lo comenté a un amigo común y me confesó que seguía de lleno en un proceso de autodestrucción. Y uno, que es un crédulo, lo lamentó, no en vano lo ha apreciado como hombre y como poeta, y ha hecho porque su obra se conociera fuera de las Islas, incluso dentro de ellas, donde hay cuadrillas que no lo soportan.
Casualmente descubrí fotos de prensa en las que aparecía de espaldas en la presentación de otro envidioso, poeta cada vez más ramplón y que trata de sobresalir como ensayista. Todo muy de pueblo. Y lo he vuelto a ver junto a un poeta premiado recientemente en Andalucía. Ahí está, sonriendo, con su querida esposa (a ella le va como pintado lo de esposa), también sonriendo. Cuando aún quedábamos para vernos, la señora siempre se excusaba porque tenía jaqueca, pero es que yo había tocado al "hijo" de esta pareja de estériles en uno de mis diarios y era superior a sus fuerzas. Él sin embargo, como es cobarde y le pesa "haber matado" a su hermano poeta, una noche templado de ginebra me felicitó por la valentía de mi libro. Ginebra, por cierto, cuando al margen de su esposa, quedaba con sus alumnas y era ingenioso bajo sus efectos.
No es que me ofenda a estas alturas que el jorobado no me responda; allá él. Me arrepiento de haberlo ensalzado, porque, como se ve en sus últimos libros, también es impotente en poesía y ante ello repinta los versos de hermetismo e ideas redichas. 
Serán mis Islas, de mi pasado y de mis antepasados, pero estoy en un tris -y no solo por este magnífico poeta que se arrima a quien cree que puede elevarlo- de dejar que se hundan. Pocos echarían de menos su insignificancia.

jueves, 24 de mayo de 2018

Jueves, 24 de mayo de 2018

Si esto fuera un diario hubiera dado cuenta del domingo en que J. me llamó a parte, en el mercado de Sant Antoni, y me contó que tenía cáncer con metástasis. Estuvimos llorando, calle arriba, calle abajo.
Ayer que fui a los Encants me acordé de él. Ya le había puesto un mensaje el otro día anunciándole que pensaba ir y no me contestó.
Son muchos años de amistad, de desacuerdos y vivencias compartidas. 
Y así pasa con otras cosas que ocurren y que no transcribo en este espacio. Debería llevar un diario público, como el que Tolstói dejaba a la vista para que lo leyera su mujer, y el verdadero, que tiene que ser secreto, postrero.
No es la primera vez que me remuevo entre estas contradicciones. Una más no importa. Lo curioso es que cuando ya forma un libro poco me importa quien aparezca y cómo lo haga, empezando por uno mismo.
Pero hay el momento íntimo que no existe en el diario que vertimos al papel impreso. Un momento de un gran pudor y desnudez en el que siento una de mis expresiones favoritas: No me da la gana.
No me da la gana que, ahora, los sacristanes de una y otra iglesia  accedan a mis sentimientos. Aunque tampoco sea eso en concreto, en absoluto.
Es más bien el instante que solo quiero para mí. Para mí solo.