sábado, 16 de marzo de 2019

Sábado, 16 de marzo de 2019

Me regalaban.
Y era feliz.

Poco después de la conclusión del sueño, reparé que se podía entender la frase como que a mí me regalaban a otra persona, que se desprendían de mí, cuando es todo lo contrario: yo recibía una felicidad.

El miércoles pasado comenzaron mis clases de hebreo bíblico.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Martes, 6 de marzo de 2019

Han vuelto los días desapacibles. Ayer tarde, en el lateral de la Sagrada Família que da a la calle Provença, corría un aire helado. Las turistas tiritaban, porque por otra parte había sol. Una japonesa, móvil en mano, se balanceaba en el borde de un banco. A la vista estaba el colmo del mal gusto, una rubia con media melena y una falta plisada amarillo neón que le llegaba a los tobillos. La ropa interior era negra. Debería de estar también congelada, a pesar de sus calcetines haciendo juego con una falda tan ligera. Los lugareños avanzaba con abrigo y bufanda. El templo de la S.F. es feo con ganas. Hacía tiempo que no lo observaba tan de cerca. La idea, a veces, parece magnífica, pero la realización es de Walt Disney, todo de cartón piedra, sin una mísero mármol de calidad. Por ello le tendrá tanto apego los orientales.
En lo que a mí se refiere, la sesión de acupuntura el día anterior ha obrado efectos positivos. A pesar del ejercicio y los masajes, tengo mejorada la cintura de los dolores lumbares.

martes, 5 de marzo de 2019

Lunes, 5 de marzo de 2019

Deberíamos retornar a la Madre, de donde procedemos. Pero lo hacemos, en el mejor de los casos, a la Tierra. Este descentramiento provoca no pocas penalidades.

(del 26 de febrero)

sábado, 2 de marzo de 2019

Sábado, 2 de marzo de 2019



Unos se despiertan sin recordar lo soñado. Es más, suelen decir que nunca sueñan.

Otro lo hacen con un dinosaurio en los besos (en canario, los besos son los labios).
Otros con mujeres que lo arrastran de nuevo al abandono y el desconsuelo.
Hay quienes se levantan como suspiro de rayo.
Los hay que no se atreven a confesar lo soñado y, a lo largo del día, se lo van confesando a los zócalos, esconces y pretiles.
Otros sueñan que son el aparato eléctrico de un sueño o un océano sin oleaje.
Otros no se despiertan a la hora, porque entienden que su hora llegará con el juicio final.
Otros son el juicio final en el que el director rompe la batuta y se marcha por una puerta lateral.
Los hay que despiertan como Calderón lo hice una vez, en brazos de Quevedo.
Otros despiertan y se entierran en la cama, en busca del sueño que habían abandonado.

lunes, 25 de febrero de 2019

Lunes, 25 de febrero

No me ha dado tiempo en reparar que estábamos en febrero...
Cumplidos los compromisos con mis editores, miro otra vez las nubes y los gorriones que se presentan, de dos en dos, por la mañana en el ventanal.
Recuerdo cuando después de terminar un día quedaba postrado en la melancolía y la inacción. Para eso no hay lugar ahora..

viernes, 22 de febrero de 2019

Viernes, 22 de febrero de 2019

El mameluco, con boca de lameculos, ha demostrado con creces su desmedida ambición académica. Por eso ni reparamos en su desagradable figura, en lo lametones que le hemos visto dar a cierta e importante figura de El País. Los hay que nacen para servir y trepar, y ya está. 
Todo esto viene a cuento por esta mañana en la que di con un texto del pobretón. Que se la tiene jurada a Anna Caballè es cosa bien sabida, una vez más por luchas departamentales. Así tilda su estudio Pasé la mañana escribiendo. Poéticas del diarismo español (2015) —a mí no me gusta el título— de «insuficiente, con llamativas omisiones y, a menudo, desequilibrada». ¡Hablando de desequilibro el lameculos, que ya tiene la boca torcida!
Que la haya tomado conmigo es para llevar la ropa a la tintorería. Ya Ana María Moix me avisó que en Babelia habían parado un ataque del mameluco, pero en Cuadernos Hispanoamericanos se alivia viendo en mis diarios, sin citarlos: «sobreactuación de estilo y victimismo». Si tú lo dices, querido. 
Se habrá quedado descansado. Es como aquel otro que, por tierras extremeñas, leía el diario de Léautaud con los pies sobre el salpicadero del coche que conducía su mujer. De buenas a primeras, escribió en Quimera y luego repitió en su blog una arremetida contra Manuel del Pino y unas bromillas contra mí, que más no puede.
Sobre estas patufladas ya se pronunciaron muchos, entre ellos Sabato: "Dada la condición del hombre, el artista tiene infinitos motivos de sufrimiento: a veces porque no lo comprenden o porque desata la furia de los mediocres y resentidos. En cualquier caso, su dolor es muy grande, porque sólo una piel gruesa podría defenderlo adecuadamente, y lo característico del un artista es la extremada finura de su piel. Y en parte por eso, en parte porque vive adquiriendo la mentalidad del perseguido, termina por volverse susceptible en grado enfermizo: genes irritable vatum."
Alguien, no recuerdo quién, dijo algo así como que ahora tenía menos accesos de melancolía porque también tenía menos neuronas. Será lo que me pasa, que mamelucos y otros que oyen luz me las traen al pairo.

domingo, 10 de febrero de 2019

Sábado, 10 de febrero de 2019

Uno es que se los busca así, generalísimos que pretenden mi adhesión total. Debería de entenderlo como un halago, siendo que, considerando en tanto mi talento, no admiten la menor discrepancia. Me quieren entero y solo para cada uno. Y yo que lo había tomado de otro modo. Debería de estar postrado de rodillas agradeciéndoles con hinojos que hayan sido de los únicos que han demostrado la mayor fe en mí.

lunes, 4 de febrero de 2019

Lunes, 4 de febrero

Compré el libro de buena fe: qué decepción. Se cree que en vez de escritor sigue siendo un periodista, con sus flores de un día, superficiales, para mantener a todo el mundo contento.

No recuerdo ya cuantas veces he vuelto y he regresado a un cerro de Lima poblado de Rastas muertas y relojes. Subía y bajaba según podía y llegaba a leer, con la vez rota, un poema, ante la indiferencia general, y mi mano señalaba a una estrella calcinada, mientras los poetas del lugar seguían declamando contra la burguesía y objetos, a los que me abrazaba,  me impedía la huida y llegarme hasta donde Carmina y Madelaine me llevaban ventaja. Así, desde las 02:30 de la madrugada, mientras el zapatense no dejaban de soltar carcajadas y el aire helado entraba por las ventanas corredizas que desde anoche no he podido cerrar, después de la gran limpieza a la que he sometido, ayer tarde, a mi habitación.

miércoles, 30 de enero de 2019

Miércoles 30 de enero de 2019

He soñado que era español de pura cepa. No sé para qué: recibía todas las burlas y golpes.

domingo, 13 de enero de 2019

2019

Jueves, 10 de enero. -"El tonto cree en todo”, escribe Salomón, “el sabio comprende”.

Domingo, 13 de enero. -Me gusta perder el tiempo; por eso le escribo cartas tan extensas como insustanciales. Nos miramos de reojo como dos machos alfa, y yo me conformo con ser una omega, o una hormiga que se ha salido de la recua. 
«Ya fuiste», nos decimos a distancia, dando volteretas entre el sol y la tierra.
Perder el tiempo es como darle la vuelta al guante. Tú me arrebatas rostros, paisajes, voces.... Pero yo me desquito perdiéndote. En tu lugar el espacio es más grande. 
Me ganarás en el pulso. Peor para ti: tendrá que seleccionara otro contrincante.

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¿Quiénes son los aduaneros en las fronteras del pasado? Unos dicen que las mudas sirenas; otros que las palabras movedizas. Que si barreras de fuego en las cadenas montañosas. Quizás todos tengan su razón cuando haya una solo tiempo, tan continuo como efímero. Tan visible como insabible.

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¿Vuelve tu rostro a tu figura, a la que podría dar aliento con una palabra? Como cualquier cuerpo eres tacto, rememoración. Porque no solo nacimos por y para lo perdido: somos lo perdido, lo que tus labios o los míos podrían evocar, si fuéramos fulgor sobre nuestras sombras apagadas.