jueves, 24 de mayo de 2018

Jueves, 24 de mayo de 2018

Si esto fuera un diario hubiera dado cuenta del domingo en que J. me llamó a parte, en el mercado de Sant Antoni, y me contó que tenía cáncer con metástasis. Estuvimos llorando, calle arriba, calle abajo.
Ayer que fui a los Encants me acordé de él. Ya le había puesto un mensaje el otro día anunciándole que pensaba ir y no me contestó.
Son muchos años de amistad, de desacuerdos y vivencias compartidas. 
Y así pasa con otras cosas que ocurren y que no transcribo en este espacio. Debería llevar un diario público, como el que Tolstói dejaba a la vista para que lo leyera su mujer, y el verdadero, que tiene que ser secreto, postrero.
No es la primera vez que me remuevo entre estas contradicciones. Una más no importa. Lo curioso es que cuando ya forma un libro poco me importa quien aparezca y cómo lo haga, empezando por uno mismo.
Pero hay el momento íntimo que no existe en el diario que vertimos al papel impreso. Un momento de un gran pudor y desnudez en el que siento una de mis expresiones favoritas: No me da la gana.
No me da la gana que, ahora, los sacristanes de una y otra iglesia  accedan a mis sentimientos. Aunque tampoco sea eso en concreto, en absoluto.
Es más bien el instante que solo quiero para mí. Para mí solo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Martes, 16 de mayo de 2018

Decanse en paz su sastre.

Domingo, 13 de mayo de 2018


Cuando la vida ya fue, qué nos importan las retóricas. Ni la literatura tibia y de buen tono. Ni la familia (si todavía la conservas), ni los amigos, esas distracciones disfrazadas de buenos sentimientos. Fue, la vida. Y que venga en su lugar la elegancia soberbia, la irrenunciable, como un viento sideral y amarillo que no sirve a nadie y por nadie responde. Nada de abalorios. Nada de baboserías. Un fragmento de Petrarca. Un amor verdadero que no conozca palabra ni suspiros; ni pasmo de bovinos. (Para ti, J. P.).

sábado, 5 de mayo de 2018

Sábado, 5 de mayo de 2018

Cigüeñas en las almenas de Fez... Enrojecidas a la caída de la tarde, cuando el frío entra sin aviso desde el desierto. Los pequeños "yehúdis" merodeaban descalzos entre los escombros, descalzas ellas, desgreñadas, con falda larga a lunares. Había un pequeño cementerio hebreo semi abandonado, rodeado de casuchas y y con la barranca cerca, las chumberas, las piedras erosionadas, o sus huellas oxidadas, sobre las lápidas. Que una piedra contenga tu oración, ahora que vuelven las cigüeñas, las sombras rojas, los pies descalzos. También estaban los morabitos en sus cuevas, hacia Outat el Haj. Los pedregales, también. El viento que canta con los torbellinos de arena. Sin pozo para la memoria.

Fue tal vez por estas fechas. Tomé el vuelo de Barcelona a Málagra y luego en autocar hasta Granada. Yo estaba tumbado cuando alguien tocó a la puerta de la pensión en la plaza Nueva.
Qué felices fuimos, sudorosos. Después tomamos otro autocar hasta Córdoba, donde teníamos techo en las afueras. Regresamos en tren hasta Sevilla.
No quiero recordar más.

sábado, 21 de abril de 2018

Sábado, 21 de abril de 2018

Mínimos sueños eran


¿Dónde queda el derecho a la intimidad? Hace años un hombre mayor de Sarawak me llamó para decirme que había irrumpido en su sueño. Protestaba porque con mi aparición de lechuguino había estropeado su sueño iniciático. No quiere ser menos y también yo protesté: ¿Por qué me ha llevado a su sueño en Sarawak? ¡Esa noche tenía una cita importante en el Chino de Barcelona que se fue al traste! El brujo pasó al ataque: "Te voy a traer de nuevo a mi sueño cada vez que me plazca y disfrazado de lo que me plazca". Cerré las ventanas y no pegué ojo en toda la noche mientras escuchaba carcajadas de Sarawak.
Apenas recuerdo los sueños. Y ellos ¿me recordarán? Sé de muchos que han rehusado brotar por mi cabeza. "¿Estás locos?, se dicen descapuchando un habano. "¿Para qué tan pronto estés en Sarawak como subiendo por las colinas de Patmos? Nosotros los sueños nos debemos a las cabezas ordenadas. Lo demás es pesadilla. Y continuaron perorando en la terraza del Círculo Comercial.
20 de abril
Recuerdo que una vez tuve un sueño... Al principio era poco más que una coma, y estaba arrinconado, como si llevara las entrañas heladas y el pudor en los ojos. Poco a poco empezó a desperezarse. Salía el sol --recuerdo-- y los gorriones había terminado de desayunar. Empezó a rodar, primero como una nube, luego como una caída de agua. Enseguida era tan grande que tuve que dejarle todo el espacio. Desde entonces no he vuelto a mi cráneo. No sé si el sueño, omnívoro y poderoso, ocupa todo mi cuerpo o --lo que es peor-- si yo soy el sueño que me expulsó y me dejó como sombra en busca de Caín.
21 de abril

lunes, 16 de abril de 2018

Lunes, 16 de abril de 2018

¿Pues no está uno hablando todo el tiempo consigo?. ¿O si no con el que fue o con los lugares por los que pasó? ¿Y habrás de reprocharme, rata sin sin, que no pare de hablar de mis orígenes? ¡Mira qué expansivos y múltiples son desde aquella vez en que terminó el primer verano! ¡Y mírame en las arrabales o en pleno desierto contando los sueños! Pues yo titulaba un sueño cuando acababa, lo enumeraba y  hacía lo mismo con el siguiente.
Mi rota cadena de sueños enumerados, y lo digo sin lástima si hablemos de ser un gran sueño con agujeros, engastes de sustancias ajenas, oxígeno líquido o aquella material por la que empieza la nada.

*** *** ***
Tanta literatura para no saber nada. O lo que es peor, para asemejarte a las huestes provinciales que tanto saben de literatura y son torcidos y redondean sus pecados. "Si no abres las boca no llegas a Roma", me pareció entenderle a la pequeña brasileña.
Por lo demás, desde que entré en calor mala noticias.

miércoles, 11 de abril de 2018

Martes, 11 de abril de 2018

"La próxima vez fracasaré mejor", dejo dicho Samuel Beckett. Bastan las buenas intenciones para que se arruinen las metas. Los llamados fracasados son los grandes virtuosos: siempre triunfan.

lunes, 9 de abril de 2018

Lunes, 9 de abril de 2018


para M A.

Hubo una vez un alma en las cercanías de Lemberg. Escribía libros de su vida y le resultaba, au fond, más divertido que participar como los demás en la siega. Aunque lo pasaba de pena por todas partes --convencer a un editor, que solo publicaba yídish, hallar un eco en los periódicos de la zona, que echaban pestes de los haredim ignorantes. ¿Dónde estaba entonces la diversión, se preguntó siglos después un comentarista de su obra enterrada en el olvido? En realidad, le gustaban los cuervos sobre las mieses agitadas , sombrías y plomizas bajo un sol que poco veces se pronunciaba, salvo para proclamar la llegada, cada vez más repetida, de los recaudadores de impuestos.
Sin embargo, hubo quien prestó atención a su libro  y escribió sobre él como si no se encontrara en los límites de comarcas que cambiaban de nombre y de sitio. El alma próxima a Lemberg sufrió un leve aumento de tensión arterial y se recluyó en un sanatorio. "Nunca más tomaré la pluma", dicen que dijo, "ni siquiera para agradecer al crítico su capacidad para para dar con los meollos de su obra. Avergonzado, se apuntó a las clases de natación, en donde conoció a un alegre y flaquísimo compañero, Gurevitz Fafka. Este decía que escribía informes para una aseguradora de Trieste, y que nunca en su oficio se veía en la obligación de dar gracias. El alma de Lemberg respiró: ¿Dar yo las gracias, si la gracia no me asiste?
Esto es solo un borrador que yo, Yosef Katan, emborrono en las noches de lluvia y viento. Quizás continuará. Porque me es sumamente extraño que las apreciaciones de un crítico dejaran sin habla al autor sobre el que se aplicaba.

*** *** ***

Sobre la entrada de ayer. Sobre las entradas íntimas. Sobre las dolencias. Qué extraña suerte de pudor. Mientras no se dicen yo puedo ver una marca de rumbo, otro la que considera fruto de su observación, otro ni la ve. En cuanto se dice, todo parece más cierto; más invisible o intranscendente, según el criterio o impresión de otros.

viernes, 6 de abril de 2018

Viernes, 6 de abril de 2018

Creo que este es libro en el que contribuí cuando ya me habían internado en La Rotonda. La oscuridad sigue rodeando aquella estancia infernal, salvo detalles de personajes, de la calle contemplada desde una ventana, la trasera de un chalé en el que destacaba un lámpara de pantalla plisada. Y la observación, extraoficial, de la psiquiatra argentina: "¡Pero qué haces vos para atraer a todos los relocos!
En una de las visitas a horas concertadas, Pere Noguera me presentó el proyecto. No sé cómo, en medio del horror del internamiento, logré sacar un texto para la exposición del amigo.
Más amigos qué sí recuerdo que vinieron a visitarme Annie Bats, Àlex Pons, Carmina de Luna, Alfonso Alegre, Luis Francisco Pérez... Con había engordado por el tratamiento, Alfonso me trajo ropa y un disco con la voz de Juan Ramón Jimenez.

jueves, 5 de abril de 2018

Lunes, 5 de abril de 2018

El entusiasmo (enthousiasmós), que ha sabido verse como “rapto divino”. Sí, una suerte de dios, de energía, que entra en nuestras venas y nos lanza fuera de nosotros. Llevádonos a lo distinto que duerme en nuestro cuerpo.
Gracias a dicha alteración podemos avanzar transfigurándonos y repasando lo que siempre hemos sido.

viernes, 30 de marzo de 2018

Sábado, 30 de mayo de 2018

El jueves fue. Aunque en realidad, yace ya unos día vi una golondrina alta y solitaria por el el noreste. Pero ayer llegó la primera bandada, todavía alta y callada, como un cardumen de peces. Como otros años no faltaba la golondrina que se deslizaba por su cuerta, pequenísíma en el cielo de la tarde.


martes, 27 de marzo de 2018

Martes, 27 de marzo de 2018

A lo mejor nosotros somos las estrellas que destellan en las simas y en la noche. Seguimos hablando, como aquellas parpadeando, como si tal cosa. La muerte de uno de nosotros nos aleja a cada uno de nosotros del manantial de la vida.

lunes, 19 de marzo de 2018

Lunes, 19 de marzo de 2018

Un pensamiento tan poderoso que levantara las calles y abatiera el azul del cielo. Una fulminante acción que te dejara respirando por encima del horizonte, olvidándote, por fin, de ti mismo.
Porque hemos llegado al mundo para olvidar un error. Algunos lo abandonan tiempo después creyendo que lo han rectificado. Para otros, error y errar forman la naturaleza masculina y femenina de un mismo desvarío, que empezó la primera vez que contemplé la cara del hombre.


Perfecto. A uno le viene a la cabeza una serie de frases --creo que ciertas-- como las de arriba. Pero luego sale a la calle, realiza las gestiones habituales, pían los gorriones y las nubes no saben a qué atenerse --cuentan con que a partir de esta tarde regresará un frío cuando menos antártico.

Y en esto uno cruza el paso de cebra y ya se da cuenta de que viene sonriendo la bellísima milf con ropa deportiva rumbo al gimnasio. Y sonríe y abre los labios cuando pasa por mi lado.

Dios del cielo. La sonrisa y la mirada iban dirigidas a mí. Pero ¿de qué la conozco?  ¿Y qué se puede hacer con un contento a la carrera como ése?