martes, 27 de septiembre de 2016

Martes, 27 de septiembre

¿Qué tiene de creador ese libro? Cartilla escolar, parece; boletín de méritos y de encuentros con gente importante. Con tantos viajes, subvencionados por el Estado, cómo puede encontrar el lugar para la escritura. Páginas monótonas de descripciones turísticas, propias de paleto provinciano con ínfulas de paleto mundano. Lo hilarante es que el pseudo místico y profesor universitario, escribe con las muletillas que caracterizan sus textos sesudos: "A mi ver", "en rigor", "en efecto"... Busca lo trascendental, a falta de talento, poniendo entre comillas, o en cursiva de alta cultura, las frases propias: está acuñando grandes conceptos jamás imaginados. Y no dejan de ser flatulencias. Todo como su propio carácter académico: turgente, hueco, de volutillas.
Si hubiera dado con él un Alberto Hidalgo...

domingo, 28 de agosto de 2016

Domingo, 28 de agosto

Último domingo de librero en Sant Antoni. Alguien se presenta con una pequeña maleta por si me interesa comprar libros. No suelo hacerlo, pero -no sé por qué- esta vez digo que sí. Ella abre la maleta, veo cuatro libros y le compro para mí uno.
No sé por qué retomo este diario con una anotación tan insípida, después de tanto tiempo, después de tanto recelo respecto al género. Sus ojos (de ella) no lo eran, desde luego; ni su acento canario, con ocho años viviendo en Barcelona.
En los diarios, antes, se anotaban insignificancias como esta -aunque, quién sabe, del todo no lo sea.

martes, 19 de julio de 2016

Martes, 19 de julio

Tiene gracia. Quiere uno, que es de Cádiz, venderme un seguro de enterramiento. La entidad aseguradora es catalana. Yo estoy empadronado en Barcelona y quiero que me mueran en Suiza. Pero conforme a mi judaísmo, deseo que se me entierre siguiendo los ritos de mi religión en La Laguna de Tenerife, de donde soy. El judaísmo, a grandes rasgos, no contempla (más bien repudia) el suicidio. Tendría que dejar escrito que me buscaran un rabino reformista, que es la corriente en la que estoy.
Tiene mucha gracia porque, hasta el final, por no ajustarme a las convenciones más elementales, voy a crear más de un problema.
De momento le doy largas al vendedor gaditano.

viernes, 8 de julio de 2016

Viernes, 8 de julio

Todavía está fresco el ramo de flores a la puerta de la entidad bancaria donde perdió la vida la subdirectora. Unos metros más abajo, en la misma calle de Ganduxer, anoche de madrugada reventó una conducción de agua. A las cinco, cuando me desperté y me asomé al ventanal, la plaza de Sant Gregori estaba cortada al tráfico y vigilada por la guardia urbana. A unos metros de ahí, en Johann Sebastian Bach, fue primeramente apuñalado un mayordomo por asuntos de deudas. Quien lo hizo, a continuación se dirigió a la sucursal en la que lo conocían de toda la vida e hizo lo mismo con la pobre mujer. Luego alcanzó en su motocicleta el borde de Doctor Fleming con Via Augusta y se arrojó al vacío. Un periódico anotó que fue aplastado por un autocar con niños y que éstos no se enteraron de lo que el vehículo, trágicamente, acababa de acometer. Frente a los pretiles de la parte de mar, como la calle en que vivo transcurre en descenso hasta Diagonal, todavía se acumula el barro.

sábado, 2 de julio de 2016

Sábado, 2 de julio

Silencio horada silencio -llevo sintiendo en los últimos días, reacio a la menor anotación; y, sin embargo, las notas se acumulan en hojas sueltas, en agendas de bolsillo... ; total para qué.

En este pequeño valle que sigue a junio, rodeado de piedras y evitando, desde año nuevo, cualquier celebración: dientes de león, gineta, gorriones, vencejos, jacarandas...

domingo, 29 de mayo de 2016

Lunes, 30 de mayo

Nos trajeron a este mundo a sufrir. Lo hicieron los que menos podían entender la tragedia que acarreaban. Nosotros tampoco  entendemos por qué seguimos en este lugar. Los demás ya tienen suficiente con su mundo. Pasamos y somos invisibles. ¿Cuánto más aguantaremos la pantomima?

sábado, 30 de abril de 2016

Sábado, 30 de abril

Madrid: acacias y vencejos.
Y una lectura dentro del programa La Noche de los Libros, por gentileza de Juan Carlos Suñén.
Cuántos recuerdos de cuando entonces..., la amistad, la hospitalidad de un amigo común: Carlos Álvarez-Ude; las poetisas con furores místicos...
La penúltima vez que coincidí con J. C. S. fue precisamente en el mingitorio del Círculo de Bellas Artes, durante el homenaje que se le ofreció al amigo querido. Ninguno de los dos era Hemingway. Ninguno Scott Fitzgerald. Fuimos risas en medio de la tristeza.

lunes, 11 de abril de 2016

Lunes, 11 de abril

Al menos consignemos que he escuchado el primer silbido de un vencejo. Que lo he divisado, todavía a lo lejos, sobre el azul del cielo, ese azul que te hace pensar en Kok Tengri, la suprema divinidad de los hijos del Lobo y la Cierva, los mongoles.
Si el párrafo anterior supura eruditismo, manténgase solo lo del azul del cielo y el ala silibante del vencejo.
Podríamos añadir que con eso no hace falta nada más. El color vuelve a las fachadas y a las flores, y se huele a tierra y hojas verdes.
Consuela que mientras nos vamos consumiendo, el mar sigue apareciendo por encima de toda apariencia.

lunes, 14 de marzo de 2016

Lunes, 14 de marzo

Me perdí. Me adentré en el mar sin saberlo, por más que lo hubiera hecho antes. 
No lo sé bien, ya que en ocasiones vislumbro mares de sargazos, atlántidas imprevistas, fragmentos de la isla de San Brandano.
Como sucede con tantas cosas con las que coqueteas, un buen día te sientes al otro lado del objeto de tu ansia -si la hubiera aún-, pero ese sentir no aumenta tu conocimiento de que, efectivamente, te encuentras al otro lado.
Miro a mi alrededor, y es como decir que miro a los fragmentos de una conciencia que flota por milagro.

sábado, 20 de febrero de 2016

Sábado, 20 de febrero

Y es tanto el vacío, que te infliges dolor para sentirte con vida. Y entonces ya no es dolor: son las heridas, que hablan por ti, palabras de sangre. Porque tú estás cada vez más mudo, más vacío hacia dentro, más vaciado por dentro, mientras el mundo rebosa de forma intolerable para tu conciencia de estar vivo y, sin embargo, muerto, mudo, contemplando la opresión del mundo rebosante contra tus tabiques vacíos.

martes, 16 de febrero de 2016

Martes, 16 de febrero

A los de nuestra raza  nos envuelve una sombra tan desmesurada como imperceptible.
No se trata solo de la medrosía -la única pasión de Hobbes-. Son nuestros crímenes, aun los que nunca cometimos, los que trazan por delante las oscuridades.
Empiezan a asomarse al ventanal los gorriones.

jueves, 28 de enero de 2016

Jueves, 28 de enero

Yo quería hoy hablar, por fin, de Las Palmas de Gran Canaria. De los barcos al alcance. De las nubes que atraviesan La Isleta. Del calor humano. De la exposición. De los días que después transcurrieron en Madrid. De las salas en la Academia de San Fernando y de las casas de comidas por Argüelles. De las recuperaciones felices, como en Gran Canaria.
Pero hoy vengo de despedirme del amigo Carles Hac Mor, de su tierna figura bajo el vidrio con aspecto de Ho Chi Minh, o de elfo en el país de Nunca Jamás, el que recorre mi memoria cuando quiere, arriba y abajo, a un lado y a otro. Noches en un breve jardín de grava en su casa de Sant Gervasi, al principio de todo, cuando uno de mis poemas tuvo el honor de ser traducido al catalán por Vicenç Altaió en una de las revistas experimentalistas, y efímeras, que alentaba Carles. De su humanidad entrañable y sarcástica, de pocasolta.
De regreso a casa vine caminando con Joaquín Pibernat, tantos años ya de amistad. Tantos pasajes compartidos, como con Vicenç. Apenas hablé de ellos en Los que cruzan el mar, y las pocas veces que traté de hacerlo el dolor me impidió mostrarles el cariño, a pesar de todo, a pesar de estar cada uno donde está.
En los cielos de un cuento dadá mora Carles Hac Mor, aferrado a la mano de la dulce Esther Xargay, en cuyo jardín de la casa de Sant Feliu de Guíxols comenzó a transformarse en colores, un Mao de la recia Guardia Roja de entonces, un Hồ Chí Minh con jersey rojo y las guedejas y las barbas blancas arañando el vidrio azucarado del ataúd.