sábado, 18 de agosto de 2018

Sábado, 18 de agosto de 2018

Yo había sentido un asco similar en la actitud de los "valientes gudaris" y en cómo sus admiradores cerraban sus postigos para seguir aplaudiendo. En Cataluña hace tiempo que se han rebasado todas las líneas de la decencia política, pero el que se aproveche el recuerdo del ataque terrorista del año pasado para la "guerra" que libran los partidarios de la independencia" supera lo inimagible.  Si estuviera participando por la liberación de uno de estos dos países sentiría asco y no esperaría gran cosas de sus futuros.
Es muy difícil que la liberación nacional se gane sin acciones violentos, pero cara a cara con quien también está armado. Lo otro es cobardía, cortedad de miras y un largo etcétera donde aparecen todas las miserias y argucias de los pueblos cobardes.

martes, 14 de agosto de 2018

Martes, 14 de junio de 2018

Picos de caídas cada vez más a menudo. Sin embargo, dejada atrás la ola de calor, se puede trabajar y sigo entregado a cuatro o cinco trabajos propios. 

viernes, 3 de agosto de 2018

Viernes, 3 de agosto de 2018

Nos traen a la gente -quizá a los dioses y a los paisajes- para que pasen de largo y la hagamos en falta solo un poco después. Luego ya ni eso: volvemos a nuestro cuerpo, que ha sido y será nuestro único acompañante. Y hasta levantándolo del suelo por los brazos como a un fantoche, lo miraremos con un punto de desprecio. ¡Qué sola se queda la indiferencia!

También nos traen palabras bellísimas, con las que construimos insólitos razonamientos, figuras que encajan con una sensibilidad, una fonética de una riqueza dolorosa. Solo que conforman frases tan delicadas como falsas. A veces creemos que nuestro trabajo consiste en ir desmantelando tanta hermosa mentira.

jueves, 2 de agosto de 2018

Jueves, 2 de agosto de 2018

Si el exterior marca ahora 50,9º, en mi escritorio hay 34,4º, un ventilador de sobremesa y un humificador de aire. Siento que no sirven de mucho y me tengo que conformar con las esporádicas corrientes entre ventanas abiertas, que siempre ha sido mi sistema de refrigeración doméstico.
Hay pájaros distantes, como en la línea de un tendero.
Ayer anoté: "Se han marchado los vencejos. Solo quedamos las sóforas, que tapizan de vainilla los arcenes, y alguna cigarra perezosa."
Y estoy con cinco libros a la vez, si no me falla la memoria. De  hecho, la memoria me falla y me he convertido en un ser despistado, algo que siempre me ha molestado y de lo que me he leído.
Me llegó, por ejemplo, la Sheaffer Silver Imperial (de 1974, tan antigua como nuestra primera juventud) y no sé dónde la he puesto; ni tuve tiempo de cargarla de tinta negra.
"Y alguna cigarra perezosa".
Sigo leyendo, cuando puedo, a Manuel Arranz, gran descubrimiento, otro que se equivocó de tiempo y lugar.
Un día de estos -tampoco lo sé- pasaremos unos días en Perelada.

miércoles, 25 de julio de 2018

Miércoles, 25 de julio de 2018

¡Cuánta nostalgia de Barcelona!, sentí esta mañana en la calle Bergara, en el restaurante Agustí (desde 1936), tomando un enésimo café porque tenía una cita al mediodía en el Zúrich.
Cuántas imágenes acudieron de pronto de mi juventud en Barcelona, cuando todavía había bares con mostradores de mármol en la calle Balmes, la misma Avenida de la Luz soterrada en la calle Bergara, el frío de los primeros años... Los primeros amores, mientras íbamos por delante de los basureros y sus chorros de agua, los primeros amores clandestinos -ella era para la época menor de edad y yo por lo tanto un corruptor...- en pensiones del Raval, los primeros amores de la tarde, los primeros amores furtivos de madrugada.
Frente a eso, qué he tenido de Rocas Negras. El gran regalo de una infancia feliz, con el jardín y la huerta bordeando el barranco del Matadero, al fondo del cual ya se divisaban las primeras aguas, los primeros barcos.
¿Y luego qué? ¿La parranda de los borrachines, de los pinchotas que se dejaron la vida ahorcándose o dejándose arrastrar a las cunetas? Oh, sí, la crema y nata de una intelectualidad discapacitada, menoscabada e inflamada de complejo de inferioridad. Como para tirar de la cadena con todo ellos desalojándose en el Atlántico.
Que no me entierren ahí, tierra de la envidia y el rencor. Que me entierren en otra isla, pero bien distinta a Rocas Negras con sus riquísimos albañales. O que no me entierren y dejen mi cuerpo en el Pirineo, al modo tibetano.

domingo, 8 de julio de 2018

Domingo, 8 de julio de 2018

Muerte advenidera. Muerte presente. Muerte florecida. Muerte sobre el tálamo. Has brotado, cuando yo estaba en otras cosas, en aquella persona a la que, en los últimos regresos a Tenerife, no lograba localizar, Belén Castro Morales.
Amiga inteligente, amiga para lo que todo se convertía en broma, después de una revuelta expresiva e inesperada, algo tan canario, Belén. Supe de la muerte de su madre, la escultora Belén Morales. Vivía para sus investigaciones (Rodó, Humboldt...) y para el cuidado de sus padres. Todavía recuerdo, en su casa de verano sobre el acantilado, sus risas a propósito de los perenquenes, diminutos, translucidos, riendo en las paredes; en la gran tormenta que destrozó las cristaleras que dan al océano.
En la facultad de La Laguna fue una de las pocas compañeras con las que tuve trato. Aun recuerdo lo que pasó durante una excursión al paso por los pinos centenarios de Villaflor. Tálamo. Belén. Dulzura que hizo amores en Montevideo, con el amigo Lizcano. Los vi juntos una vez en La Laguna, en la calle de Santo Domingo, Belén, cuando dejó atrás el exilio en Suecia y el desarraigo en Barcelona. No puedo creerlo aún. Tu muerte, las circunstancias. Siempre sucede con las personas que uno ama. Los otros, los sinvergüenzas y malparidos, son asunto del calendario. Belén, la gente que uno ama, en el alma con nosotros pervive.

sábado, 7 de julio de 2018

Sábado, 7 de julio de 2018

La importancia de una palabra, venía a decir Wittgenstein, depende de su contexto. Ahora yo me pregunto qué aporta un género como este, el diario,  a la literatura.
La pregunta viene, en mi caso de muy lejos. Casi siempre he sabido cuándo unas frases rozan el poema en prosa o lisa y llanamente conforman una prosa magnifica, esto es, poética. También he sido consciente de la morralla y del relleno, que tanto es necesario en el mismo poema.
Mis diarios nunca han querido servir de testimonio de una época, con sus personas, sino de registros de hálito, logros y fracasos de lo poético.
¿Qué importancia, así pues, tiene que el autor revele al detalle sus hábitos cotidianos, sus efluvios, sus ataques de hígado? Ninguna.
A lo mejor habría por ahí una vía inédita, la de registrarlo todo, sin pudor, sin contención, con nombres y toda clase de señales. Es siempre una tentación.
La casa hoy, poco antes del amanecer, era una sinfonía de pájaros, en un extremo y en el otro, cantos distintos, muchos de ellos casi imperceptibles. Qué gran alegría.

martes, 3 de julio de 2018

Martes, 3 de julio de 2018

Me levanto y me pongo a leer acerca de la materia oscura y los agujeros negros para que, después, me encuentre leyendo casi lo mismo en párrafos del Eureka de Poe.
También de Poe leía días atrás algo que atribuía a Pessoa, como "la mirada distraída", el "saber distraído", algo en lo que llevo años creyendo: La demasiada inteligencia mata la poesía; la demasiada sabiduría; el demasiado conocimiento.
¿Por qué en los bordes de las constelaciones las estrellas rotan más deprisa, cuando tendría que ser todo lo contrario? Porque ahí ya está manifestándose la materia oscura "absorbiendo" planetas.
Rodeados de materia oscura, la poesía es una débil, precaria luminaria. Y por lo mismo que no se puede alcanzar el origen o punto cero de nuestro nacimiento, la poesía debe de permanecer intacta rodeada (protegida) de oscuridad.






martes, 26 de junio de 2018

Sábado, 26 de junio de 2018

Hola, Calor. Tú y yo nos conocemos a cierta distancia, con tus andares de chulo, secamente, sin apenas abrazos, fríamente, tu suficiencia llena de collares de oro. El sudor de mi rostro despertó tu ansia. Yo hice como si nada y respiré a conciencia. Me llené los pulmones de azufre. Sobrado, me tomaste por los hombros y me lamiste espada y pecho. Con lo frío que eres, Calor, no sé a qué viene tocar la pavana. Del brazo saltaremos juntos la yesca del campo, y nos llenaremos de caracoles y arañazos. Las olas las detestas, lo sé, porque se te pueden mojar las botas. Pero allí te zambulliré un buen rato, tu cabeza contando todas las estrellas del fondo. A la noche serás tú el que me hagas ver las estrellas de fuego. Qué se le va a hacer. De momento contonéate por la calle mayor.

sábado, 23 de junio de 2018

Sábado, 23 de junio de 2018

Día de San Juan (de San Antonio, de San Pablo iba escribir…), día del Santo Crematorio, día renovado del Desasimiento, día de la Víspera cumplida, día del Adiós, día de la Ascensión o de la Liberación por el Paso del Norte, día del Nunca Volverás, día del Círculo polar más nítido, que apenas guarda relación con la Noches despejada o absoluta en la que siempre amanece y resurge el océano estelar, día Mínimo en la galaxia, en el aliento del Creador…
A media tarde en las calles apenas hay gente y cerca de la costa se escuchan los voladores. Por primera vez he conocido a un taxista bangladesí.

jueves, 24 de mayo de 2018

Jueves, 24 de mayo de 2018

Si esto fuera un diario hubiera dado cuenta del domingo en que J. me llamó a parte, en el mercado de Sant Antoni, y me contó que tenía cáncer con metástasis. Estuvimos llorando, calle arriba, calle abajo.
Ayer que fui a los Encants me acordé de él. Ya le había puesto un mensaje el otro día anunciándole que pensaba ir y no me contestó.
Son muchos años de amistad, de desacuerdos y vivencias compartidas. 
Y así pasa con otras cosas que ocurren y que no transcribo en este espacio. Debería llevar un diario público, como el que Tolstói dejaba a la vista para que lo leyera su mujer, y el verdadero, que tiene que ser secreto, postrero.
No es la primera vez que me remuevo entre estas contradicciones. Una más no importa. Lo curioso es que cuando ya forma un libro poco me importa quien aparezca y cómo lo haga, empezando por uno mismo.
Pero hay el momento íntimo que no existe en el diario que vertimos al papel impreso. Un momento de un gran pudor y desnudez en el que siento una de mis expresiones favoritas: No me da la gana.
No me da la gana que, ahora, los sacristanes de una y otra iglesia  accedan a mis sentimientos. Aunque tampoco sea eso en concreto, en absoluto.
Es más bien el instante que solo quiero para mí. Para mí solo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Martes, 16 de mayo de 2018

Decanse en paz su sastre.

Domingo, 13 de mayo de 2018


Cuando la vida ya fue, qué nos importan las retóricas. Ni la literatura tibia y de buen tono. Ni la familia (si todavía la conservas), ni los amigos, esas distracciones disfrazadas de buenos sentimientos. Fue, la vida. Y que venga en su lugar la elegancia soberbia, la irrenunciable, como un viento sideral y amarillo que no sirve a nadie y por nadie responde. Nada de abalorios. Nada de baboserías. Un fragmento de Petrarca. Un amor verdadero que no conozca palabra ni suspiros; ni pasmo de bovinos. (Para ti, J. P.).