miércoles, 25 de julio de 2018

Miércoles, 25 de julio de 2018

¡Cuánta nostalgia de Barcelona!, sentí esta mañana en la calle Bergara, en el restaurante Agustí (desde 1936), tomando un enésimo café porque tenía una cita al mediodía en el Zúrich.
Cuántas imágenes acudieron de pronto de mi juventud en Barcelona, cuando todavía había bares con mostradores de mármol en la calle Balmes, la misma Avenida de la Luz soterrada en la calle Bergara, el frío de los primeros años... Los primeros amores, mientras íbamos por delante de los basureros y sus chorros de agua, los primeros amores clandestinos -ella era para la época menor de edad y yo por lo tanto un corruptor...- en pensiones del Raval, los primeros amores de la tarde, los primeros amores furtivos de madrugada.
Frente a eso, qué he tenido de Rocas Negras. El gran regalo de una infancia feliz, con el jardín y la huerta bordeando el barranco del Matadero, al fondo del cual ya se divisaban las primeras aguas, los primeros barcos.
¿Y luego qué? ¿La parranda de los borrachines, de los pinchotas que se dejaron la vida ahorcándose o dejándose arrastrar a las cunetas? Oh, sí, la crema y nata de una intelectualidad discapacitada, menoscabada e inflamada de complejo de inferioridad. Como para tirar de la cadena con todo ellos desalojándose en el Atlántico.
Que no me entierren ahí, tierra de la envidia y el rencor. Que me entierren en otra isla, pero bien distinta a Rocas Negras con sus riquísimos albañales. O que no me entierren y dejen mi cuerpo en el Pirineo, al modo tibetano.

domingo, 15 de julio de 2018

Domingo, 15 de julio de 2018

Se acabaron las iniciales, las X, las alusiones alegóricas y veristas: el Naderías, Enrigorris... Estos son mis diarios y si me place escribo Maria Sabelli o C.,  o Carmina de Luna Brignardelli.
Y si no me place no la menciono, por ejemplo a la mofeta, tan espléndidamente abierta pero con un olor acre por todo su cuerpo. Porque siempre hay un punto de pudor. O bien, y sobre todo, es un hecho que al escribir el nombre completo de una persona el textos se conmueve, se estremece, reprime que sigas escribiendo en él.
Así que no voy a poner J., o el mes que está entre Junio y Agosto. Pondré Julio. Pondré julio prosigue. Y es así. Sin grandes griteríos, caluroso, todavía con vencejos que rebotan contra los aleros cuando tratan de saquear los nidos de gorriones. Todo el mundo debe de estar en la Cerdaña o encerrados en un chalet de la Costa Brava. Los más jóvenes en Pattaya  y otras islas del Sudeste asiático. Por aquí quedamos unos cuantos y algunas de esas chicas con pantaloncitos tan cortos que no nos sorprende que se lleven la mano a la ingle, o directamente a la vulva, donde están incrustados, porque les escuece el roce.
Julio pues, en entera libertad y entregado con pereza a varias tareas a la vez. 

viernes, 13 de julio de 2018

Viernes, 13 de julio de 2018

He estado dudando si entregar a la prensa una carta abierta al Instituto de Estudios Canarios, pero he tenido en cuenta la opinión, primero, de C. y después la de los amigos.
En su lugar, he enviado esta mañana la respuesta que aquí reproduzco:

Barcelona, 13 de julio de 2018


Dr. D. Francisco González Luis
Director-Presidente
Instituto de Estudios Canarios (IECan)

Sr. Director-Presidente, ahora ya no le enviaré ningún burofax para que, ante sus repetidos silencios, piense yo que les llegan mis cartas. Otra cosa es que las lea. 

De todas formas, nunca me he encontrado en una situación parecida: que después de expresarle mi deseo de ser miembro del IECan, de haber enviado mi currículo y los suficientes avales de miembros bien significativos del citado IECan (los doctores y doctoras Yolanda Arencibia, Jorge Rodríguez Padrón, Cecilia Domínguez Luis y Juan-Manuel García Ramos, que me consten), mucho después del tiempo anunciado para el pronunciamiento de las respectivas juntas del Instituto mi petición haya sido rechazada.

Más incomprensible es, todavía, y da cuenta del bajo nivel moral y profesional del IECan, no el que usted tenga la educación de responderme o no, sino que ni siquiera algún portavoz de las juntas haya tenido esa moralidad y esa profesionalidad para expresarme el porqué no se ha admitido mi candidatura.

No dudo de que detrás de un comportamiento que me ahorraré aquí y ahora de calificar, esté el Dr. D. Andrés Sánchez Robayna, con quien mantengo una enemistad por motivos personales. Pero que sea todo lo que haya recibido como respuesta a mi candidatura el silencio y ese detalle de la enemistad personal, los deja, por desgracia, bien retratados: dar prioridad a un asunto personal y privado sobre sus objetivos manifiestos: “realizar y fomentar estudios y trabajos de investigación científica sobre las Islas Canarias, difundir y divulgar el conocimiento de temas científicos y culturales canarios, o editar publicaciones de interés cultural y científico relacionadas con el Archipiélago Canario”.

Un último dato más: me presenté porque en su momento, el presidente en funciones Rafael Fernández Hernández me lo propuso. De saber la situación actual del IECan ni se me hubiera pasado por la cabeza. 

Ojalá que algún día la institución vuelva a gozar del prestigio y la honorabilidad que le dieron Dª María Rosa Alonso y su equipo fundador, de una solvencia moral y científica que algunos, no todos, reconocen.

Le saluda,
José Carlos Cataño

domingo, 8 de julio de 2018

Domingo, 8 de julio de 2018

Muerte advenidera. Muerte presente. Muerte florecida. Muerte sobre el tálamo. Has brotado, cuando yo estaba en otras cosas, en aquella persona a la que, en los últimos regresos a Tenerife, no lograba localizar, Belén Castro Morales.
Amiga inteligente, amiga para lo que todo se convertía en broma, después de una revuelta expresiva e inesperada, algo tan canario, Belén. Supe de la muerte de su madre, la escultora Belén Morales. Vivía para sus investigaciones (Rodó, Humboldt...) y para el cuidado de sus padres. Todavía recuerdo, en su casa de verano sobre el acantilado, sus risas a propósito de los perenquenes, diminutos, translucidos, riendo en las paredes; en la gran tormenta que destrozó las cristaleras que dan al océano.
En la facultad de La Laguna fue una de las pocas compañeras con las que tuve trato. Aun recuerdo lo que pasó durante una excursión al paso por los pinos centenarios de Villaflor. Tálamo. Belén. Dulzura que hizo amores en Montevideo, con el amigo Lizcano. Los vi juntos una vez en La Laguna, en la calle de Santo Domingo, Belén, cuando dejó atrás el exilio en Suecia y el desarraigo en Barcelona. No puedo creerlo aún. Tu muerte, las circunstancias. Siempre sucede con las personas que uno ama. Los otros, los sinvergüenzas y malparidos, son asunto del calendario. Belén, la gente que uno ama, en el alma con nosotros pervive.

sábado, 7 de julio de 2018

Sábado, 7 de julio de 2018

La importancia de una palabra, venía a decir Wittgenstein, depende de su contexto. Ahora yo me pregunto qué aporta un género como este, el diario,  a la literatura.
La pregunta viene, en mi caso de muy lejos. Casi siempre he sabido cuándo unas frases rozan el poema en prosa o lisa y llanamente conforman una prosa magnifica, esto es, poética. También he sido consciente de la morralla y del relleno, que tanto es necesario en el mismo poema.
Mis diarios nunca han querido servir de testimonio de una época, con sus personas, sino de registros de hálito, logros y fracasos de lo poético.
¿Qué importancia, así pues, tiene que el autor revele al detalle sus hábitos cotidianos, sus efluvios, sus ataques de hígado? Ninguna.
A lo mejor habría por ahí una vía inédita, la de registrarlo todo, sin pudor, sin contención, con nombres y toda clase de señales. Es siempre una tentación.
La casa hoy, poco antes del amanecer, era una sinfonía de pájaros, en un extremo y en el otro, cantos distintos, muchos de ellos casi imperceptibles. Qué gran alegría.

jueves, 5 de julio de 2018

Jueves, 5 de julio de 2018

He comenzado la casa por el tejado. Compré en los Encantes un marco, ni simple ni recargado, y esta tarde he ido a por papel y lápices. Dentro de un año, quizás, tenga un Orígenes 2, ya que el original se lo ha apropiado Pinto Trujillo, el antiguo galerista, el antiguo amigo. Todo ello -el requerimiento para que me devolviera el dibujo, después de la última visita que le hice- con unas pocas líneas muy claritas a modo de respuesta: da por acaba la amistad y me exhorta a que, en adelante, en lo referente al dibujo, me ponga en contacto con su abogado.
Claro que me puse en contacto con su abogado y este no me contestó. Rocas Negras, el nicho para las almas errante, el solar de tanto nonato y tanto mangante impune, es así, una especie de Australia de poca monta en la que España dejó lo mejorcito de los suyos.
Lo que yo he hecho desde mis diecisiete por este al que la muerte está jibarizando no tiene nombre. Pero tampoco tengo ganas de perder el tiempo y empezar a referirlo. Habré cometido grandes errores, grandes torpezas, grandes agravios, y he pedido perdón. En la última visita, a la que acudí en cuanto supe que estaba enfermo de cáncer, volví a hacerlo. Pero me puse en pie y exigí que me pasara los cargos de mis tropelías contra su amante (un hombre excelente), su mujer (que como tanta mujer canarias ejerce la peor de las castraciones autoritarias contra sus propios compañeros), contra él mismo. Le dije: "Mira, el tanto de este mes regresamos a Barcelona (en la visita también me acompañaba Maria Sabelli). Tienes todo ese tiempo para que tú y tu mujer (el amante ha fallecido en el último año) me digan de qué se me acusa.
Y calló el impotente, y calló su mujer, afilando el cuchillo contra una piedra. También es propio de Rocas Negras -esas desgraciadas heces volcánicas que algún pájaro migratorio lanzó al azar sobre el Atlántico- el que se pirra por un chivo expiatorio sobre el que descargar su envidia corrosiva, su impotencia altanera, su medianía envuelta en suspiros. Por eso son pocos los que regresan, o lo hacen ya de mayores para morir, y con la creencia de que le van a respetar obra y nombre, como le ocurrió al pobre Manolo Padorno, apuñalado bien pronto por su propio hermano, el humilde poeta.
Esta vez en serio y sin aspavientos, paso de página. Allá Pinto Trujillo con su conciencia del robo de mi dibujo Orígenes, aunque si su conciencia es tan penetrante como la que utiliza cuando pretende pasar por poeta, me temo que seguirá dudando si plagiar a este, si sacarle los cuartos al otro. Qué hombre tan grande. Qué poeta para sacar algún día del barranco de los olvidados y descubrirse la chistera.
De niño, sus padres lo disfrazaban en Carnavales de Johnny Walker, "Y siguen tan campante". Así ha pasado por la vida, bajo la sombra de un padre y una mujer aplastantes. En esto me recuerda a Doreste Zamora, otro cerebro, otra aportación canaria y capital para el mundo, temblando todavía por la violencia de su padre, el erudito eminente, y buscando consuelo bajo las faldas de otra castrante,  su gran mujer de izquierdas con carnet del Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife.
Santa Cruz de Tenerife. Se debe pronunciar despacio: Santa, Cruz, de Tener Fe. Santa Estaca. Santo Instrumento para empalar a sus hijos con el aplauso y la satisfacción sexual de las madres. Toda la historia de estas islas está repleta de casos parecidos.
Lleva este Pinto, desde hace un tiempo, la muerte en las entrañas, como el otro la lleva en lo que fue su virilidad.  Me da pena. Me dan pena. A lo mejor, cuando acabe Orígenes 2, ya no esté entre los vivos, si es que alguna vez lo estuvo.
Pero me dará pena. Me darán pena. Con todo lo que han significado para mi desde la adolescencia. Con todo lo que hemos vivido juntos. Con todo lo que hemos crecido juntos. Uno ha optado por el robo y el otro por la cobardía. Los lloraremos como hermanos que fueron de nosotros.


martes, 3 de julio de 2018

Martes, 3 de julio de 2018

Me levanto y me pongo a leer acerca de la materia oscura y los agujeros negros para que, después, me encuentre leyendo casi lo mismo en párrafos del Eureka de Poe.
También de Poe leía días atrás algo que atribuía a Pessoa, como "la mirada distraída", el "saber distraído", algo en lo que llevo años creyendo: La demasiada inteligencia mata la poesía; la demasiada sabiduría; el demasiado conocimiento.
¿Por qué en los bordes de las constelaciones las estrellas rotan más deprisa, cuando tendría que ser todo lo contrario? Porque ahí ya está manifestándose la materia oscura "absorbiendo" planetas.
Rodeados de materia oscura, la poesía es una débil, precaria luminaria. Y por lo mismo que no se puede alcanzar el origen o punto cero de nuestro nacimiento, la poesía debe de permanecer intacta rodeada (protegida) de oscuridad.