martes, 26 de junio de 2018

Sábado, 26 de junio de 2018

Hola, Calor. Tú y yo nos conocemos a cierta distancia, con tus andares de chulo, secamente, sin apenas abrazos, fríamente, tu suficiencia llena de collares de oro. El sudor de mi rostro despertó tu ansia. Yo hice como si nada y respiré a conciencia. Me llené los pulmones de azufre. Sobrado, me tomaste por los hombros y me lamiste espada y pecho. Con lo frío que eres, Calor, no sé a qué viene tocar la pavana. Del brazo saltaremos juntos la yesca del campo, y nos llenaremos de caracoles y arañazos. Las olas las detestas, lo sé, porque se te pueden mojar las botas. Pero allí te zambulliré un buen rato, tu cabeza contando todas las estrellas del fondo. A la noche serás tú el que me hagas ver las estrellas de fuego. Qué se le va a hacer. De momento contonéate por la calle mayor.

sábado, 23 de junio de 2018

Sábado, 23 de junio de 2018

Día de San Juan (de San Antonio, de San Pablo iba escribir…), día del Santo Crematorio, día renovado del Desasimiento, día de la Víspera cumplida, día del Adiós, día de la Ascensión o de la Liberación por el Paso del Norte, día del Nunca Volverás, día del Círculo polar más nítido, que apenas guarda relación con la Noches despejada o absoluta en la que siempre amanece y resurge el océano estelar, día Mínimo en la galaxia, en el aliento del Creador…
A media tarde en las calles apenas hay gente y cerca de la costa se escuchan los voladores. Por primera vez he conocido a un taxista bangladesí.

sábado, 9 de junio de 2018

Sábado, 9 de junio de 2018

Me ocurrió con En tregua: O compraba todos los ejemplares que les ocasionaban gastos de almacenamiento o los convertiría en pasta de papel. Y así fue.
Esta mañana, el mensaje es parecido, firmado por el departamento de derechos de autor y refiriéndose a Lugares que fueron tu rostro: 20 ejemplares me los enviarían gratis a domicilio. Más de 20, y tendría que ir yo a buscarlos. Si no hay respuesta en treinta días, todo el conjunto pasta de boniato.

domingo, 3 de junio de 2018

Domingo, 3 de junio de junio.

Hace ya meses que le dejé mensajes en el contestador, y no me respondió. Era extraño, porque, antes, al cabo de unos días, respondía. Se lo comenté a un amigo común y me confesó que seguía de lleno en un proceso de autodestrucción. Y uno, que es un crédulo, lo lamentó, no en vano lo ha apreciado como hombre y como poeta, y ha hecho porque su obra se conociera fuera de las Islas, incluso dentro de ellas, donde hay cuadrillas que no lo soportan.
Casualmente descubrí fotos de prensa en las que aparecía de espaldas en la presentación de otro envidioso, poeta cada vez más ramplón y que trata de sobresalir como ensayista. Todo muy de pueblo. Y lo he vuelto a ver junto a un poeta premiado recientemente en Andalucía. Ahí está, sonriendo, con su querida esposa (a ella le va como pintado lo de esposa), también sonriendo. Cuando aún quedábamos para vernos, la señora siempre se excusaba porque tenía jaqueca, pero es que yo había tocado al "hijo" de esta pareja de estériles en uno de mis diarios y era superior a sus fuerzas. Él sin embargo, como es cobarde y le pesa "haber matado" a su hermano poeta, una noche templado de ginebra me felicitó por la valentía de mi libro. Ginebra, por cierto, cuando al margen de su esposa, quedaba con sus alumnas y era ingenioso bajo sus efectos.
No es que me ofenda a estas alturas que el jorobado no me responda; allá él. Me arrepiento de haberlo ensalzado, porque, como se ve en sus últimos libros, también es impotente en poesía y ante ello repinta los versos de hermetismo e ideas redichas. 
Serán mis Islas, de mi pasado y de mis antepasados, pero estoy en un tris -y no solo por este magnífico poeta que se arrima a quien cree que puede elevarlo- de dejar que se hundan. Pocos echarían de menos su insignificancia.