jueves, 17 de mayo de 2018

Domingo, 13 de mayo de 2018


Cuando la vida ya fue, qué nos importan las retóricas. Ni la literatura tibia y de buen tono. Ni la familia (si todavía la conservas), ni los amigos, esas distracciones disfrazadas de buenos sentimientos. Fue, la vida. Y que venga en su lugar la elegancia soberbia, la irrenunciable, como un viento sideral y amarillo que no sirve a nadie y por nadie responde. Nada de abalorios. Nada de baboserías. Un fragmento de Petrarca. Un amor verdadero que no conozca palabra ni suspiros; ni pasmo de bovinos. (Para ti, J. P.).