sábado, 21 de abril de 2018

Sábado, 21 de abril de 2018

Mínimos sueños eran


¿Dónde queda el derecho a la intimidad? Hace años un hombre mayor de Sarawak me llamó para decirme que había irrumpido en su sueño. Protestaba porque con mi aparición de lechuguino había estropeado su sueño iniciático. No quiere ser menos y también yo protesté: ¿Por qué me ha llevado a su sueño en Sarawak? ¡Esa noche tenía una cita importante en el Chino de Barcelona que se fue al traste! El brujo pasó al ataque: "Te voy a traer de nuevo a mi sueño cada vez que me plazca y disfrazado de lo que me plazca". Cerré las ventanas y no pegué ojo en toda la noche mientras escuchaba carcajadas de Sarawak.
Apenas recuerdo los sueños. Y ellos ¿me recordarán? Sé de muchos que han rehusado brotar por mi cabeza. "¿Estás locos?, se dicen descapuchando un habano. "¿Para qué tan pronto estés en Sarawak como subiendo por las colinas de Patmos? Nosotros los sueños nos debemos a las cabezas ordenadas. Lo demás es pesadilla. Y continuaron perorando en la terraza del Círculo Comercial.
20 de abril
Recuerdo que una vez tuve un sueño... Al principio era poco más que una coma, y estaba arrinconado, como si llevara las entrañas heladas y el pudor en los ojos. Poco a poco empezó a desperezarse. Salía el sol --recuerdo-- y los gorriones había terminado de desayunar. Empezó a rodar, primero como una nube, luego como una caída de agua. Enseguida era tan grande que tuve que dejarle todo el espacio. Desde entonces no he vuelto a mi cráneo. No sé si el sueño, omnívoro y poderoso, ocupa todo mi cuerpo o --lo que es peor-- si yo soy el sueño que me expulsó y me dejó como sombra en busca de Caín.
21 de abril

lunes, 16 de abril de 2018

Lunes, 16 de abril de 2018

¿Pues no está uno hablando todo el tiempo consigo?. ¿O si no con el que fue o con los lugares por los que pasó? ¿Y habrás de reprocharme, rata sin sin, que no pare de hablar de mis orígenes? ¡Mira qué expansivos y múltiples son desde aquella vez en que terminó el primer verano! ¡Y mírame en las arrabales o en pleno desierto contando los sueños! Pues yo titulaba un sueño cuando acababa, lo enumeraba y  hacía lo mismo con el siguiente.
Mi rota cadena de sueños enumerados, y lo digo sin lástima si hablemos de ser un gran sueño con agujeros, engastes de sustancias ajenas, oxígeno líquido o aquella material por la que empieza la nada.

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Tanta literatura para no saber nada. O lo que es peor, para asemejarte a las huestes provinciales que tanto saben de literatura y son torcidos y redondean sus pecados. "Si no abres las boca no llegas a Roma", me pareció entenderle a la pequeña brasileña.
Por lo demás, desde que entré en calor mala noticias.

miércoles, 11 de abril de 2018

Martes, 11 de abril de 2018

"La próxima vez fracasaré mejor", dejo dicho Samuel Beckett. Bastan las buenas intenciones para que se arruinen las metas. Los llamados fracasados son los grandes virtuosos: siempre triunfan.

lunes, 9 de abril de 2018

Lunes, 9 de abril de 2018


para M A.

Hubo una vez un alma en las cercanías de Lemberg. Escribía libros de su vida y le resultaba, au fond, más divertido que participar como los demás en la siega. Aunque lo pasaba de pena por todas partes --convencer a un editor, que solo publicaba yídish, hallar un eco en los periódicos de la zona, que echaban pestes de los haredim ignorantes. ¿Dónde estaba entonces la diversión, se preguntó siglos después un comentarista de su obra enterrada en el olvido? En realidad, le gustaban los cuervos sobre las mieses agitadas , sombrías y plomizas bajo un sol que poco veces se pronunciaba, salvo para proclamar la llegada, cada vez más repetida, de los recaudadores de impuestos.
Sin embargo, hubo quien prestó atención a su libro  y escribió sobre él como si no se encontrara en los límites de comarcas que cambiaban de nombre y de sitio. El alma próxima a Lemberg sufrió un leve aumento de tensión arterial y se recluyó en un sanatorio. "Nunca más tomaré la pluma", dicen que dijo, "ni siquiera para agradecer al crítico su capacidad para para dar con los meollos de su obra. Avergonzado, se apuntó a las clases de natación, en donde conoció a un alegre y flaquísimo compañero, Gurevitz Fafka. Este decía que escribía informes para una aseguradora de Trieste, y que nunca en su oficio se veía en la obligación de dar gracias. El alma de Lemberg respiró: ¿Dar yo las gracias, si la gracia no me asiste?
Esto es solo un borrador que yo, Yosef Katan, emborrono en las noches de lluvia y viento. Quizás continuará. Porque me es sumamente extraño que las apreciaciones de un crítico dejaran sin habla al autor sobre el que se aplicaba.

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Sobre la entrada de ayer. Sobre las entradas íntimas. Sobre las dolencias. Qué extraña suerte de pudor. Mientras no se dicen yo puedo ver una marca de rumbo, otro la que considera fruto de su observación, otro ni la ve. En cuanto se dice, todo parece más cierto; más invisible o intranscendente, según el criterio o impresión de otros.

viernes, 6 de abril de 2018

Viernes, 6 de abril de 2018

Creo que este es libro en el que contribuí cuando ya me habían internado en La Rotonda. La oscuridad sigue rodeando aquella estancia infernal, salvo detalles de personajes, de la calle contemplada desde una ventana, la trasera de un chalé en el que destacaba un lámpara de pantalla plisada. Y la observación, extraoficial, de la psiquiatra argentina: "¡Pero qué haces vos para atraer a todos los relocos!
En una de las visitas a horas concertadas, Pere Noguera me presentó el proyecto. No sé cómo, en medio del horror del internamiento, logré sacar un texto para la exposición del amigo.
Más amigos qué sí recuerdo que vinieron a visitarme Annie Bats, Àlex Pons, Carmina de Luna, Alfonso Alegre, Luis Francisco Pérez... Con había engordado por el tratamiento, Alfonso me trajo ropa y un disco con la voz de Juan Ramón Jimenez.

jueves, 5 de abril de 2018

Lunes, 5 de abril de 2018

El entusiasmo (enthousiasmós), que ha sabido verse como “rapto divino”. Sí, una suerte de dios, de energía, que entra en nuestras venas y nos lanza fuera de nosotros. Llevádonos a lo distinto que duerme en nuestro cuerpo.
Gracias a dicha alteración podemos avanzar transfigurándonos y repasando lo que siempre hemos sido.