sábado, 10 de marzo de 2018

Sábado, 10 de marzo de 2018

El sueño pertenece al futuro. Toma en préstamo porciones del alrededor pero solo se revelará --de la forma que tienen los sueños de hacerlo-- cuando irrumpa en tu boca, ahora y después; aquel año o este o el que habrá de venir.
Ni falso ni cierto, ni de hoy ni profético. El sueño es lo que puede hablarte, como una orquídea trepadora, a cada instante.
Los surrealistas jugaron con su parentesco con la poesía, aunque siempre me quede con la observación de Montale: Un poema es como un sueño vigilado por la experiencia.
El sueño, como moneda de cambio o camino de ganancia, es un fracaso. Tiene los ojos cerrados, como abiertos la poesía. Ambos son miradas perdidas. Su nitidez, en ambos casos, es de tal calibre, que le ofrecen orografía a la realidad, que sin el sueño pasaría de largo como una barca fúnebre y en llamas  mientras se aleja en el océano.