lunes, 19 de marzo de 2018

Lunes, 19 de marzo de 2018

Un pensamiento tan poderoso que levantara las calles y abatiera el azul del cielo. Una fulminante acción que te dejara respirando por encima del horizonte, olvidándote, por fin, de ti mismo.
Porque hemos llegado al mundo para olvidar un error. Algunos lo abandonan tiempo después creyendo que lo han rectificado. Para otros, error y errar forman la naturaleza masculina y femenina de un mismo desvarío, que empezó la primera vez que contemplé la cara del hombre.


Perfecto. A uno le viene a la cabeza una serie de frases --creo que ciertas-- como las de arriba. Pero luego sale a la calle, realiza las gestiones habituales, pían los gorriones y las nubes no saben a qué atenerse --cuentan con que a partir de esta tarde regresará un frío cuando menos antártico.

Y en esto uno cruza el paso de cebra y ya se da cuenta de que viene sonriendo la bellísima milf con ropa deportiva rumbo al gimnasio. Y sonríe y abre los labios cuando pasa por mi lado.

Dios del cielo. La sonrisa y la mirada iban dirigidas a mí. Pero ¿de qué la conozco?  ¿Y qué se puede hacer con un contento a la carrera como ése?