miércoles, 17 de enero de 2018

Miércoles, 17 de enero de 2018

Cuando el taxista me dejó en la puerta se despidió con estas palabras: "¡Allah  Akbar! ¡Allah u Akbar!".
Me las hizo repetir --eso sin perder la sonrisa--hasta que logré una pronunciación aproximada.
Pude haberle replicado, también sin perder la sonrisa: "Shemá Israel Adonai Elohéinu Adonái Ejád".
Llevo tiempo acercándome a cierta teología islámica, con simpatía y cariño a los musulmanes.
¿Mantendrían ellos su simpatía hacia mí sin los saludara con el "Shemá Israel"?
Ya una vez mi amiga Rania me reprochó: "Vaya lo que hacen los tuyos en Israel..."
Esos míos no son tales, aunque yo me declare sionista y por tanto defienda la existencia de Eretz Yisrael.
Qué complejo el mundo semita y sus alrededores: estoy con los chiíes, con los yazeríes, los kurdos, los beréberes, los judíos hasídicos...
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