sábado, 29 de septiembre de 2018

Sábado, 29 de septiembre.

Ayer, colapso de la memoria a la salida de Els Encants. ¿Delación de los guardias jurados? ¿Hurto? Uno de ellos llamó a una ambulancia del hospital de Sant Pau. Incapaz de recordar mi móvil. En algunos casos, furia de vendedores que, aprovechándose de mi amnesia, pretendían subirme el precio de lo acordado. Nula empatía de algun@s.
Una vez en Sant Pau dije que tenía cita previa con el médico que me corresponde. Alguno@ se rió, como señalando con sarcasmos con el médico de una mutua. No, insisto, tengo cita con el Dc. X para que me explique, entre cosas, a qué se ha debido el colapso o amnesia de ayer.

Sábado, 29 de septiembre.

Ayer, colapso de la memoria a la salida de Els Encants. ¿Delación de los guardias jurados? ¿Hurto? Uno de ellos llamó a una ambulancia del hospital de Sant Pau. Incapaz de recordar mi móvil. En algunos casos, furia de vendedores que, aprovechándose de mi amnesia, pretendían subirme el precio de lo acordado. Nula empatía de algun@s.
Una vez en Sant Pau dije que tenía cita previa con el médico que me corresponde. Alguno@ se rió, como señalando con sarcasmos con el médico de una mutua. No, insisto, tengo cita con el Dc. X para que me explique, entre cosas, a qué se ha debido el colapso o amnesia de ayer.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Domingo, 23 de septiembre de 2018

Donde hay dolor no hay misterio. Y donde hay misterio no hay dolor, me temo. Aunque qué necesidad tengo ni de dolor ni de misterio. ¿Tiene uno necesidad, cuando lo que desea es el camino plano? ¿No será que dolor, misterio, necesidad nos sobrevienen? Y ya no hay camino que valga. De nuevo estás encerrado en tu "yo", lo que tampoco te hacía falta. ¿Para qué un yo? Dímelo. Dímelo "tú" antes de ser algo, alguien, algo.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Viernes, 21 de septiembre de 2018

¿De verdad que la vida te prometió futuros extraordinarios? Yo no recuerdo nada de eso. Estaría de espaldas. ¿Que iba a ir en serio? Yo estaría en otra parte. Por buena fe te llamo "vida"; porque eres buena y también ingenua. Habiéndote conocido, la próxima vez ya no quiero contar contigo.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Jueves, septiembre

Y pasaron los grandes calores y aún ahora, en parques recónditos, con el tiempo sofocante, descubría árboles del coral. En altamar las tempestades ensayaban tonos de grafito y de azul desvalido. Qué será de nosotros, se preguntaba, si hay mañanas en que me despierta un río de cadáveres de la Shoá. Todavía, la afluencia de los miembros con las expresiones vivas, expulsados por los recolectores de la metrópoli. El gran mar, el gran mar es nuestra historia, rodeada de las rocas del dolor mudo, transfiguradado, con las aguas plácidas y lentas, como si nunca hubiera pasado nada. O lo que ha pasado es este silencio del origen.

martes, 11 de septiembre de 2018

Miércoles, 11 de septiembre de 2018

Como hace tres o cuatro días, el fulminante trallazo. Muy parecido al que sufría con el alcohol. Tres o cuatro hasta que con cerveza se enderezaba rumbo. Sin embargo, persisto en mi abstemia, que ya casi rozará el año.
De que hay algo que funciona mal en mi cabeza, de eso tengo menos dudas. Tengo hasta antepasados.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Jueves, 1 de febrero de 2018

Rilke - Pessoa (Alvaro do Campo, Libro del Desasosiego)
Las plegarias de Malcolm Lowry - Los colores de Trakl
Jules Laforgue
Cómo se plante Cernuda ante el poema
Vergílio Ferreira

miércoles, 29 de agosto de 2018

Miércoles, 29 de agosto de 2018

Mañana cumplo sesenta y cuatro años; una barbaridad. No sé cómo hemos aguantado tanto. Cómo los ángeles protectores ha seguido en las cuatro esquinas de mi sombra.
Un diario para la queja es una patochada. Y otro para celebrar el goce de una pieza artística un insulto a la inteligencia..
Termino la versión revisada y renovada de Aurora y exilio.
Ayer tarde, por fuera del Tanatorio de Les Corts -Benet Rossell, Carles H. Mor, tan seguidos...- miraba a la maleza o a un pretil cualquiera, algo cada vez más habitual en mí.
Acudí por el fallecimiento de una tía de C., que ha tenido unos últimos años horrendos. La visité en la urna dos veces. Muerta en el sueño, serena. Pero lo que me rompió fue la única foto en el receptáculo, abrazando a su niña Victoria, la primera, fallecida a por de nacer por una otitis.
No sé por qué accedí a venir al mundo, ajeno a familia, lejos de donde nací, importándome lo mismo permanecer en esta ciudad o trasladarme a Samarcanda, con lo que soñaba cuando era joven, y tenía fuerzas, tenía ilusiones.

sábado, 18 de agosto de 2018

Sábado, 18 de agosto de 2018

Yo había sentido un asco similar en la actitud de los "valientes gudaris" y en cómo sus admiradores cerraban sus postigos para seguir aplaudiendo. En Cataluña hace tiempo que se han rebasado todas las líneas de la decencia política, pero el que se aproveche el recuerdo del ataque terrorista del año pasado para la "guerra" que libran los partidarios de la independencia" supera lo inimagible.  Si estuviera participando por la liberación de uno de estos dos países sentiría asco y no esperaría gran cosas de sus futuros.
Es muy difícil que la liberación nacional se gane sin acciones violentos, pero cara a cara con quien también está armado. Lo otro es cobardía, cortedad de miras y un largo etcétera donde aparecen todas las miserias y argucias de los pueblos cobardes.

martes, 14 de agosto de 2018

Martes, 14 de junio de 2018

Picos de caídas cada vez más a menudo. Sin embargo, dejada atrás la ola de calor, se puede trabajar y sigo entregado a cuatro o cinco trabajos propios. 

viernes, 3 de agosto de 2018

Viernes, 3 de agosto de 2018

Nos traen a la gente -quizá a los dioses y a los paisajes- para que pasen de largo y la hagamos en falta solo un poco después. Luego ya ni eso: volvemos a nuestro cuerpo, que ha sido y será nuestro único acompañante. Y hasta levantándolo del suelo por los brazos como a un fantoche, lo miraremos con un punto de desprecio. ¡Qué sola se queda la indiferencia!

También nos traen palabras bellísimas, con las que construimos insólitos razonamientos, figuras que encajan con una sensibilidad, una fonética de una riqueza dolorosa. Solo que conforman frases tan delicadas como falsas. A veces creemos que nuestro trabajo consiste en ir desmantelando tanta hermosa mentira.

jueves, 2 de agosto de 2018

Jueves, 2 de agosto de 2018

Si el exterior marca ahora 50,9º, en mi escritorio hay 34,4º, un ventilador de sobremesa y un humificador de aire. Siento que no sirven de mucho y me tengo que conformar con las esporádicas corrientes entre ventanas abiertas, que siempre ha sido mi sistema de refrigeración doméstico.
Hay pájaros distantes, como en la línea de un tendero.
Ayer anoté: "Se han marchado los vencejos. Solo quedamos las sóforas, que tapizan de vainilla los arcenes, y alguna cigarra perezosa."
Y estoy con cinco libros a la vez, si no me falla la memoria. De  hecho, la memoria me falla y me he convertido en un ser despistado, algo que siempre me ha molestado y de lo que me he leído.
Me llegó, por ejemplo, la Sheaffer Silver Imperial (de 1974, tan antigua como nuestra primera juventud) y no sé dónde la he puesto; ni tuve tiempo de cargarla de tinta negra.
"Y alguna cigarra perezosa".
Sigo leyendo, cuando puedo, a Manuel Arranz, gran descubrimiento, otro que se equivocó de tiempo y lugar.
Un día de estos -tampoco lo sé- pasaremos unos días en Perelada.

miércoles, 25 de julio de 2018

Miércoles, 25 de julio de 2018

¡Cuánta nostalgia de Barcelona!, sentí esta mañana en la calle Bergara, en el restaurante Agustí (desde 1936), tomando un enésimo café porque tenía una cita al mediodía en el Zúrich.
Cuántas imágenes acudieron de pronto de mi juventud en Barcelona, cuando todavía había bares con mostradores de mármol en la calle Balmes, la misma Avenida de la Luz soterrada en la calle Bergara, el frío de los primeros años... Los primeros amores, mientras íbamos por delante de los basureros y sus chorros de agua, los primeros amores clandestinos -ella era para la época menor de edad y yo por lo tanto un corruptor...- en pensiones del Raval, los primeros amores de la tarde, los primeros amores furtivos de madrugada.
Frente a eso, qué he tenido de Rocas Negras. El gran regalo de una infancia feliz, con el jardín y la huerta bordeando el barranco del Matadero, al fondo del cual ya se divisaban las primeras aguas, los primeros barcos.
¿Y luego qué? ¿La parranda de los borrachines, de los pinchotas que se dejaron la vida ahorcándose o dejándose arrastrar a las cunetas? Oh, sí, la crema y nata de una intelectualidad discapacitada, menoscabada e inflamada de complejo de inferioridad. Como para tirar de la cadena con todo ellos desalojándose en el Atlántico.
Que no me entierren ahí, tierra de la envidia y el rencor. Que me entierren en otra isla, pero bien distinta a Rocas Negras con sus riquísimos albañales. O que no me entierren y dejen mi cuerpo en el Pirineo, al modo tibetano.

domingo, 15 de julio de 2018

Domingo, 15 de julio de 2018

Se acabaron las iniciales, las X, las alusiones alegóricas y veristas: el Naderías, Enrigorris... Estos son mis diarios y si me place escribo Maria Sabelli o C.,  o Carmina de Luna Brignardelli.
Y si no me place no la menciono, por ejemplo a la mofeta, tan espléndidamente abierta pero con un olor acre por todo su cuerpo. Porque siempre hay un punto de pudor. O bien, y sobre todo, es un hecho que al escribir el nombre completo de una persona el textos se conmueve, se estremece, reprime que sigas escribiendo en él.
Así que no voy a poner J., o el mes que está entre Junio y Agosto. Pondré Julio. Pondré julio prosigue. Y es así. Sin grandes griteríos, caluroso, todavía con vencejos que rebotan contra los aleros cuando tratan de saquear los nidos de gorriones. Todo el mundo debe de estar en la Cerdaña o encerrados en un chalet de la Costa Brava. Los más jóvenes en Pattaya  y otras islas del Sudeste asiático. Por aquí quedamos unos cuantos y algunas de esas chicas con pantaloncitos tan cortos que no nos sorprende que se lleven la mano a la ingle, o directamente a la vulva, donde están incrustados, porque les escuece el roce.
Julio pues, en entera libertad y entregado con pereza a varias tareas a la vez. 

viernes, 13 de julio de 2018

Viernes, 13 de julio de 2018

He estado dudando si entregar a la prensa una carta abierta al Instituto de Estudios Canarios, pero he tenido en cuenta la opinión, primero, de C. y después la de los amigos.
En su lugar, he enviado esta mañana la respuesta que aquí reproduzco:

Barcelona, 13 de julio de 2018


Dr. D. Francisco González Luis
Director-Presidente
Instituto de Estudios Canarios (IECan)

Sr. Director-Presidente, ahora ya no le enviaré ningún burofax para que, ante sus repetidos silencios, piense yo que les llegan mis cartas. Otra cosa es que las lea. 

De todas formas, nunca me he encontrado en una situación parecida: que después de expresarle mi deseo de ser miembro del IECan, de haber enviado mi currículo y los suficientes avales de miembros bien significativos del citado IECan (los doctores y doctoras Yolanda Arencibia, Jorge Rodríguez Padrón, Cecilia Domínguez Luis y Juan-Manuel García Ramos, que me consten), mucho después del tiempo anunciado para el pronunciamiento de las respectivas juntas del Instituto mi petición haya sido rechazada.

Más incomprensible es, todavía, y da cuenta del bajo nivel moral y profesional del IECan, no el que usted tenga la educación de responderme o no, sino que ni siquiera algún portavoz de las juntas haya tenido esa moralidad y esa profesionalidad para expresarme el porqué no se ha admitido mi candidatura.

No dudo de que detrás de un comportamiento que me ahorraré aquí y ahora de calificar, esté el Dr. D. Andrés Sánchez Robayna, con quien mantengo una enemistad por motivos personales. Pero que sea todo lo que haya recibido como respuesta a mi candidatura el silencio y ese detalle de la enemistad personal, los deja, por desgracia, bien retratados: dar prioridad a un asunto personal y privado sobre sus objetivos manifiestos: “realizar y fomentar estudios y trabajos de investigación científica sobre las Islas Canarias, difundir y divulgar el conocimiento de temas científicos y culturales canarios, o editar publicaciones de interés cultural y científico relacionadas con el Archipiélago Canario”.

Un último dato más: me presenté porque en su momento, el presidente en funciones Rafael Fernández Hernández me lo propuso. De saber la situación actual del IECan ni se me hubiera pasado por la cabeza. 

Ojalá que algún día la institución vuelva a gozar del prestigio y la honorabilidad que le dieron Dª María Rosa Alonso y su equipo fundador, de una solvencia moral y científica que algunos, no todos, reconocen.

Le saluda,
José Carlos Cataño

domingo, 8 de julio de 2018

Domingo, 8 de julio de 2018

Muerte advenidera. Muerte presente. Muerte florecida. Muerte sobre el tálamo. Has brotado, cuando yo estaba en otras cosas, en aquella persona a la que, en los últimos regresos a Tenerife, no lograba localizar, Belén Castro Morales.
Amiga inteligente, amiga para lo que todo se convertía en broma, después de una revuelta expresiva e inesperada, algo tan canario, Belén. Supe de la muerte de su madre, la escultora Belén Morales. Vivía para sus investigaciones (Rodó, Humboldt...) y para el cuidado de sus padres. Todavía recuerdo, en su casa de verano sobre el acantilado, sus risas a propósito de los perenquenes, diminutos, translucidos, riendo en las paredes; en la gran tormenta que destrozó las cristaleras que dan al océano.
En la facultad de La Laguna fue una de las pocas compañeras con las que tuve trato. Aun recuerdo lo que pasó durante una excursión al paso por los pinos centenarios de Villaflor. Tálamo. Belén. Dulzura que hizo amores en Montevideo, con el amigo Lizcano. Los vi juntos una vez en La Laguna, en la calle de Santo Domingo, Belén, cuando dejó atrás el exilio en Suecia y el desarraigo en Barcelona. No puedo creerlo aún. Tu muerte, las circunstancias. Siempre sucede con las personas que uno ama. Los otros, los sinvergüenzas y malparidos, son asunto del calendario. Belén, la gente que uno ama, en el alma con nosotros pervive.

sábado, 7 de julio de 2018

Sábado, 7 de julio de 2018

La importancia de una palabra, venía a decir Wittgenstein, depende de su contexto. Ahora yo me pregunto qué aporta un género como este, el diario,  a la literatura.
La pregunta viene, en mi caso de muy lejos. Casi siempre he sabido cuándo unas frases rozan el poema en prosa o lisa y llanamente conforman una prosa magnifica, esto es, poética. También he sido consciente de la morralla y del relleno, que tanto es necesario en el mismo poema.
Mis diarios nunca han querido servir de testimonio de una época, con sus personas, sino de registros de hálito, logros y fracasos de lo poético.
¿Qué importancia, así pues, tiene que el autor revele al detalle sus hábitos cotidianos, sus efluvios, sus ataques de hígado? Ninguna.
A lo mejor habría por ahí una vía inédita, la de registrarlo todo, sin pudor, sin contención, con nombres y toda clase de señales. Es siempre una tentación.
La casa hoy, poco antes del amanecer, era una sinfonía de pájaros, en un extremo y en el otro, cantos distintos, muchos de ellos casi imperceptibles. Qué gran alegría.

jueves, 5 de julio de 2018

Jueves, 5 de julio de 2018

He comenzado la casa por el tejado. Compré en los Encantes un marco, ni simple ni recargado, y esta tarde he ido a por papel y lápices. Dentro de un año, quizás, tenga un Orígenes 2, ya que el original se lo ha apropiado Pinto Trujillo, el antiguo galerista, el antiguo amigo. Todo ello -el requerimiento para que me devolviera el dibujo, después de la última visita que le hice- con unas pocas líneas muy claritas a modo de respuesta: da por acaba la amistad y me exhorta a que, en adelante, en lo referente al dibujo, me ponga en contacto con su abogado.
Claro que me puse en contacto con su abogado y este no me contestó. Rocas Negras, el nicho para las almas errante, el solar de tanto nonato y tanto mangante impune, es así, una especie de Australia de poca monta en la que España dejó lo mejorcito de los suyos.
Lo que yo he hecho desde mis diecisiete por este al que la muerte está jibarizando no tiene nombre. Pero tampoco tengo ganas de perder el tiempo y empezar a referirlo. Habré cometido grandes errores, grandes torpezas, grandes agravios, y he pedido perdón. En la última visita, a la que acudí en cuanto supe que estaba enfermo de cáncer, volví a hacerlo. Pero me puse en pie y exigí que me pasara los cargos de mis tropelías contra su amante (un hombre excelente), su mujer (que como tanta mujer canarias ejerce la peor de las castraciones autoritarias contra sus propios compañeros), contra él mismo. Le dije: "Mira, el tanto de este mes regresamos a Barcelona (en la visita también me acompañaba Maria Sabelli). Tienes todo ese tiempo para que tú y tu mujer (el amante ha fallecido en el último año) me digan de qué se me acusa.
Y calló el impotente, y calló su mujer, afilando el cuchillo contra una piedra. También es propio de Rocas Negras -esas desgraciadas heces volcánicas que algún pájaro migratorio lanzó al azar sobre el Atlántico- el que se pirra por un chivo expiatorio sobre el que descargar su envidia corrosiva, su impotencia altanera, su medianía envuelta en suspiros. Por eso son pocos los que regresan, o lo hacen ya de mayores para morir, y con la creencia de que le van a respetar obra y nombre, como le ocurrió al pobre Manolo Padorno, apuñalado bien pronto por su propio hermano, el humilde poeta.
Esta vez en serio y sin aspavientos, paso de página. Allá Pinto Trujillo con su conciencia del robo de mi dibujo Orígenes, aunque si su conciencia es tan penetrante como la que utiliza cuando pretende pasar por poeta, me temo que seguirá dudando si plagiar a este, si sacarle los cuartos al otro. Qué hombre tan grande. Qué poeta para sacar algún día del barranco de los olvidados y descubrirse la chistera.
De niño, sus padres lo disfrazaban en Carnavales de Johnny Walker, "Y siguen tan campante". Así ha pasado por la vida, bajo la sombra de un padre y una mujer aplastantes. En esto me recuerda a Doreste Zamora, otro cerebro, otra aportación canaria y capital para el mundo, temblando todavía por la violencia de su padre, el erudito eminente, y buscando consuelo bajo las faldas de otra castrante,  su gran mujer de izquierdas con carnet del Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife.
Santa Cruz de Tenerife. Se debe pronunciar despacio: Santa, Cruz, de Tener Fe. Santa Estaca. Santo Instrumento para empalar a sus hijos con el aplauso y la satisfacción sexual de las madres. Toda la historia de estas islas está repleta de casos parecidos.
Lleva este Pinto, desde hace un tiempo, la muerte en las entrañas, como el otro la lleva en lo que fue su virilidad.  Me da pena. Me dan pena. A lo mejor, cuando acabe Orígenes 2, ya no esté entre los vivos, si es que alguna vez lo estuvo.
Pero me dará pena. Me darán pena. Con todo lo que han significado para mi desde la adolescencia. Con todo lo que hemos vivido juntos. Con todo lo que hemos crecido juntos. Uno ha optado por el robo y el otro por la cobardía. Los lloraremos como hermanos que fueron de nosotros.


martes, 3 de julio de 2018

Martes, 3 de julio de 2018

Me levanto y me pongo a leer acerca de la materia oscura y los agujeros negros para que, después, me encuentre leyendo casi lo mismo en párrafos del Eureka de Poe.
También de Poe leía días atrás algo que atribuía a Pessoa, como "la mirada distraída", el "saber distraído", algo en lo que llevo años creyendo: La demasiada inteligencia mata la poesía; la demasiada sabiduría; el demasiado conocimiento.
¿Por qué en los bordes de las constelaciones las estrellas rotan más deprisa, cuando tendría que ser todo lo contrario? Porque ahí ya está manifestándose la materia oscura "absorbiendo" planetas.
Rodeados de materia oscura, la poesía es una débil, precaria luminaria. Y por lo mismo que no se puede alcanzar el origen o punto cero de nuestro nacimiento, la poesía debe de permanecer intacta rodeada (protegida) de oscuridad.






martes, 26 de junio de 2018

Sábado, 26 de junio de 2018

Hola, Calor. Tú y yo nos conocemos a cierta distancia, con tus andares de chulo, secamente, sin apenas abrazos, fríamente, tu suficiencia llena de collares de oro. El sudor de mi rostro despertó tu ansia. Yo hice como si nada y respiré a conciencia. Me llené los pulmones de azufre. Sobrado, me tomaste por los hombros y me lamiste espada y pecho. Con lo frío que eres, Calor, no sé a qué viene tocar la pavana. Del brazo saltaremos juntos la yesca del campo, y nos llenaremos de caracoles y arañazos. Las olas las detestas, lo sé, porque se te pueden mojar las botas. Pero allí te zambulliré un buen rato, tu cabeza contando todas las estrellas del fondo. A la noche serás tú el que me hagas ver las estrellas de fuego. Qué se le va a hacer. De momento contonéate por la calle mayor.

sábado, 23 de junio de 2018

Sábado, 23 de junio de 2018

Día de San Juan (de San Antonio, de San Pablo iba escribir…), día del Santo Crematorio, día renovado del Desasimiento, día de la Víspera cumplida, día del Adiós, día de la Ascensión o de la Liberación por el Paso del Norte, día del Nunca Volverás, día del Círculo polar más nítido, que apenas guarda relación con la Noches despejada o absoluta en la que siempre amanece y resurge el océano estelar, día Mínimo en la galaxia, en el aliento del Creador…
A media tarde en las calles apenas hay gente y cerca de la costa se escuchan los voladores. Por primera vez he conocido a un taxista bangladesí.

sábado, 9 de junio de 2018

Sábado, 9 de junio de 2018

Me ocurrió con En tregua: O compraba todos los ejemplares que les ocasionaban gastos de almacenamiento o los convertiría en pasta de papel. Y así fue.
Esta mañana, el mensaje es parecido, firmado por el departamento de derechos de autor y refiriéndose a Lugares que fueron tu rostro: 20 ejemplares me los enviarían gratis a domicilio. Más de 20, y tendría que ir yo a buscarlos. Si no hay respuesta en treinta días, todo el conjunto pasta de boniato.

domingo, 3 de junio de 2018

Domingo, 3 de junio de junio.

Hace ya meses que le dejé mensajes en el contestador, y no me respondió. Era extraño, porque, antes, al cabo de unos días, respondía. Se lo comenté a un amigo común y me confesó que seguía de lleno en un proceso de autodestrucción. Y uno, que es un crédulo, lo lamentó, no en vano lo ha apreciado como hombre y como poeta, y ha hecho porque su obra se conociera fuera de las Islas, incluso dentro de ellas, donde hay cuadrillas que no lo soportan.
Casualmente descubrí fotos de prensa en las que aparecía de espaldas en la presentación de otro envidioso, poeta cada vez más ramplón y que trata de sobresalir como ensayista. Todo muy de pueblo. Y lo he vuelto a ver junto a un poeta premiado recientemente en Andalucía. Ahí está, sonriendo, con su querida esposa (a ella le va como pintado lo de esposa), también sonriendo. Cuando aún quedábamos para vernos, la señora siempre se excusaba porque tenía jaqueca, pero es que yo había tocado al "hijo" de esta pareja de estériles en uno de mis diarios y era superior a sus fuerzas. Él sin embargo, como es cobarde y le pesa "haber matado" a su hermano poeta, una noche templado de ginebra me felicitó por la valentía de mi libro. Ginebra, por cierto, cuando al margen de su esposa, quedaba con sus alumnas y era ingenioso bajo sus efectos.
No es que me ofenda a estas alturas que el jorobado no me responda; allá él. Me arrepiento de haberlo ensalzado, porque, como se ve en sus últimos libros, también es impotente en poesía y ante ello repinta los versos de hermetismo e ideas redichas. 
Serán mis Islas, de mi pasado y de mis antepasados, pero estoy en un tris -y no solo por este magnífico poeta que se arrima a quien cree que puede elevarlo- de dejar que se hundan. Pocos echarían de menos su insignificancia.

jueves, 24 de mayo de 2018

Jueves, 24 de mayo de 2018

Si esto fuera un diario hubiera dado cuenta del domingo en que J. me llamó a parte, en el mercado de Sant Antoni, y me contó que tenía cáncer con metástasis. Estuvimos llorando, calle arriba, calle abajo.
Ayer que fui a los Encants me acordé de él. Ya le había puesto un mensaje el otro día anunciándole que pensaba ir y no me contestó.
Son muchos años de amistad, de desacuerdos y vivencias compartidas. 
Y así pasa con otras cosas que ocurren y que no transcribo en este espacio. Debería llevar un diario público, como el que Tolstói dejaba a la vista para que lo leyera su mujer, y el verdadero, que tiene que ser secreto, postrero.
No es la primera vez que me remuevo entre estas contradicciones. Una más no importa. Lo curioso es que cuando ya forma un libro poco me importa quien aparezca y cómo lo haga, empezando por uno mismo.
Pero hay el momento íntimo que no existe en el diario que vertimos al papel impreso. Un momento de un gran pudor y desnudez en el que siento una de mis expresiones favoritas: No me da la gana.
No me da la gana que, ahora, los sacristanes de una y otra iglesia  accedan a mis sentimientos. Aunque tampoco sea eso en concreto, en absoluto.
Es más bien el instante que solo quiero para mí. Para mí solo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Martes, 16 de mayo de 2018

Decanse en paz su sastre.

Domingo, 13 de mayo de 2018


Cuando la vida ya fue, qué nos importan las retóricas. Ni la literatura tibia y de buen tono. Ni la familia (si todavía la conservas), ni los amigos, esas distracciones disfrazadas de buenos sentimientos. Fue, la vida. Y que venga en su lugar la elegancia soberbia, la irrenunciable, como un viento sideral y amarillo que no sirve a nadie y por nadie responde. Nada de abalorios. Nada de baboserías. Un fragmento de Petrarca. Un amor verdadero que no conozca palabra ni suspiros; ni pasmo de bovinos. (Para ti, J. P.).

sábado, 5 de mayo de 2018

Sábado, 5 de mayo de 2018

Cigüeñas en las almenas de Fez... Enrojecidas a la caída de la tarde, cuando el frío entra sin aviso desde el desierto. Los pequeños "yehúdis" merodeaban descalzos entre los escombros, descalzas ellas, desgreñadas, con falda larga a lunares. Había un pequeño cementerio hebreo semi abandonado, rodeado de casuchas y y con la barranca cerca, las chumberas, las piedras erosionadas, o sus huellas oxidadas, sobre las lápidas. Que una piedra contenga tu oración, ahora que vuelven las cigüeñas, las sombras rojas, los pies descalzos. También estaban los morabitos en sus cuevas, hacia Outat el Haj. Los pedregales, también. El viento que canta con los torbellinos de arena. Sin pozo para la memoria.

Fue tal vez por estas fechas. Tomé el vuelo de Barcelona a Málagra y luego en autocar hasta Granada. Yo estaba tumbado cuando alguien tocó a la puerta de la pensión en la plaza Nueva.
Qué felices fuimos, sudorosos. Después tomamos otro autocar hasta Córdoba, donde teníamos techo en las afueras. Regresamos en tren hasta Sevilla.
No quiero recordar más.

lunes, 30 de abril de 2018

Lunes, 30 de abril de 2018

Nos engullen las entrañas de un Gran Animal cuyo rostro nunca alcanzaremos a ver.

Tal vez a eso apuntaba la sensación de lo terrible según Rilke.


El estepario Beuys buscaba eso, enterrar el rostro entre las vísceras de la liebre.


En ese orden, el animal deja de ser especie a proteger, elemento decorativo o de compañía. Es otro orden superior a nosotros, con pulso caliente y sin palabras. Es una gran mirada en la que desaparecemos, por fin, como humanos, hacedores de la Historia, relatores de las grandes mentiras y de las promesas de consolación.


La sangre reemplaza las intuiciones de la noche.


Un líquido espeso nos guía por lo desconocido como si empezáramos a movernos con la placenta.

miércoles, 25 de abril de 2018

Martes, 24 de abril de 2018

Seré bueno. Tornaré mi lengua para que imite el mar de ribera. Un mar ordenado que se encamine a un horizonte definido. Llamaré hermanos al paquidermo, a la zarigüeya, a los avestruces y a las virtuosas hormigas. Seré un hombre ecuánime y meticuloso. Vendrán a alzarme por los hombros las aves y nunca más me enloquecerá el equivocado azul del infinito.

sábado, 21 de abril de 2018

Sábado, 21 de abril de 2018

Mínimos sueños eran



¿Dónde queda el derecho a la intimidad? Hace años un hombre mayor de Sarawak me llamó para decirme que había irrumpido en su sueño. Protestaba porque con mi aparición de lechuguino había estropeado su sueño iniciático. No quiere ser menos y también yo protesté: ¿Por qué me ha llevado a su sueño en Sarawak? ¡Esa noche tenía una cita importante en el Chino de Barcelona que se fue al traste! El brujo pasó al ataque: "Te voy a traer de nuevo a mi sueño cada vez que me plazca y disfrazado de lo que me plazca". Cerré las ventanas y no pegué ojo en toda la noche mientras escuchaba carcajadas de Sarawak.
Apenas recuerdo los sueños. Y ellos ¿me recordarán? Sé de muchos que han rehusado brotar por mi cabeza. "¿Estás locos?, se dicen descapuchando un habano. "¿Para qué tan pronto estés en Sarawak como subiendo por las colinas de Patmos? Nosotros los sueños nos debemos a las cabezas ordenadas. Lo demás es pesadilla. Y continuaron perorando en la terraza del Círculo Comercial.
20 de abril
Recuerdo que una vez tuve un sueño... Al principio era poco más que una coma, y estaba arrinconado, como si llevara las entrañas heladas y el pudor en los ojos. Poco a poco empezó a desperezarse. Salía el sol --recuerdo-- y los gorriones había terminado de desayunar. Empezó a rodar, primero como una nube, luego como una caída de agua. Enseguida era tan grande que tuve que dejarle todo el espacio. Desde entonces no he vuelto a mi cráneo. No sé si el sueño, omnívoro y poderoso, ocupa todo mi cuerpo o --lo que es peor-- si yo soy el sueño que me expulsó y me dejó como sombra en busca de Caín.
21 de abril

lunes, 16 de abril de 2018

Lunes, 16 de abril de 2018

¿Pues no está uno hablando todo el tiempo consigo?. ¿O si no con el que fue o con los lugares por los que pasó? ¿Y habrás de reprocharme, rata sin sin, que no pare de hablar de mis orígenes? ¡Mira qué expansivos y múltiples son desde aquella vez en que terminó el primer verano! ¡Y mírame en las arrabales o en pleno desierto contando los sueños! Pues yo titulaba un sueño cuando acababa, lo enumeraba y  hacía lo mismo con el siguiente.
Mi rota cadena de sueños enumerados, y lo digo sin lástima si hablemos de ser un gran sueño con agujeros, engastes de sustancias ajenas, oxígeno líquido o aquella material por la que empieza la nada.

*** *** ***
Tanta literatura para no saber nada. O lo que es peor, para asemejarte a las huestes provinciales que tanto saben de literatura y son torcidos y redondean sus pecados. "Si no abres las boca no llegas a Roma", me pareció entenderle a la pequeña brasileña.
Por lo demás, desde que entré en calor mala noticias.

miércoles, 11 de abril de 2018

Martes, 11 de abril de 2018

"La próxima vez fracasaré mejor", dejo dicho Samuel Beckett. Bastan las buenas intenciones para que se arruinen las metas. Los llamados fracasados son los grandes virtuosos: siempre triunfan.

lunes, 9 de abril de 2018

Lunes, 9 de abril de 2018


para M A.

Hubo una vez un alma en las cercanías de Lemberg. Escribía libros de su vida y le resultaba, au fond, más divertido que participar como los demás en la siega. Aunque lo pasaba de pena por todas partes --convencer a un editor, que solo publicaba yídish, hallar un eco en los periódicos de la zona, que echaban pestes de los haredim ignorantes. ¿Dónde estaba entonces la diversión, se preguntó siglos después un comentarista de su obra enterrada en el olvido? En realidad, le gustaban los cuervos sobre las mieses agitadas , sombrías y plomizas bajo un sol que poco veces se pronunciaba, salvo para proclamar la llegada, cada vez más repetida, de los recaudadores de impuestos.
Sin embargo, hubo quien prestó atención a su libro  y escribió sobre él como si no se encontrara en los límites de comarcas que cambiaban de nombre y de sitio. El alma próxima a Lemberg sufrió un leve aumento de tensión arterial y se recluyó en un sanatorio. "Nunca más tomaré la pluma", dicen que dijo, "ni siquiera para agradecer al crítico su capacidad para para dar con los meollos de su obra. Avergonzado, se apuntó a las clases de natación, en donde conoció a un alegre y flaquísimo compañero, Gurevitz Fafka. Este decía que escribía informes para una aseguradora de Trieste, y que nunca en su oficio se veía en la obligación de dar gracias. El alma de Lemberg respiró: ¿Dar yo las gracias, si la gracia no me asiste?
Esto es solo un borrador que yo, Yosef Katan, emborrono en las noches de lluvia y viento. Quizás continuará. Porque me es sumamente extraño que las apreciaciones de un crítico dejaran sin habla al autor sobre el que se aplicaba.

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Sobre la entrada de ayer. Sobre las entradas íntimas. Sobre las dolencias. Qué extraña suerte de pudor. Mientras no se dicen yo puedo ver una marca de rumbo, otro la que considera fruto de su observación, otro ni la ve. En cuanto se dice, todo parece más cierto; más invisible o intranscendente, según el criterio o impresión de otros.

viernes, 6 de abril de 2018

Viernes, 6 de abril de 2018

Creo que este es libro en el que contribuí cuando ya me habían internado en La Rotonda. La oscuridad sigue rodeando aquella estancia infernal, salvo detalles de personajes, de la calle contemplada desde una ventana, la trasera de un chalé en el que destacaba un lámpara de pantalla plisada. Y la observación, extraoficial, de la psiquiatra argentina: "¡Pero qué haces vos para atraer a todos los relocos!
En una de las visitas a horas concertadas, Pere Noguera me presentó el proyecto. No sé cómo, en medio del horror del internamiento, logré sacar un texto para la exposición del amigo.
Más amigos qué sí recuerdo que vinieron a visitarme Annie Bats, Arnau Pons, Carmina de Luna, Alfonso Alegre, Luis Francisco Pérez... Con había engordado por el tratamiento, Alfonso me trajo ropa y un disco con la voz de Juan Ramón Jimenez.

jueves, 5 de abril de 2018

Lunes, 5 de abril de 2018

El entusiasmo (enthousiasmós), que ha sabido verse como “rapto divino”. Sí, una suerte de dios, de energía, que entra en nuestras venas y nos lanza fuera de nosotros. Llevádonos a lo distinto que duerme en nuestro cuerpo.
Gracias a dicha alteración podemos avanzar transfigurándonos y repasando lo que siempre hemos sido.

viernes, 30 de marzo de 2018

Sábado, 30 de mayo de 2018

El jueves fue. Aunque en realidad, yace ya unos día vi una golondrina alta y solitaria por el el noreste. Pero ayer llegó la primera bandada, todavía alta y callada, como un cardumen de peces. Como otros años no faltaba la golondrina que se deslizaba por su cuerta, pequenísíma en el cielo de la tarde.


martes, 27 de marzo de 2018

Martes, 27 de marzo de 2018

A lo mejor nosotros somos las estrellas que destellan en las simas y en la noche. Seguimos hablando, como aquellas parpadeando, como si tal cosa. La muerte de uno de nosotros nos aleja a cada uno de nosotros del manantial de la vida.

lunes, 19 de marzo de 2018

Lunes, 19 de marzo de 2018

Un pensamiento tan poderoso que levantara las calles y abatiera el azul del cielo. Una fulminante acción que te dejara respirando por encima del horizonte, olvidándote, por fin, de ti mismo.
Porque hemos llegado al mundo para olvidar un error. Algunos lo abandonan tiempo después creyendo que lo han rectificado. Para otros, error y errar forman la naturaleza masculina y femenina de un mismo desvarío, que empezó la primera vez que contemplé la cara del hombre.


Perfecto. A uno le viene a la cabeza una serie de frases --creo que ciertas-- como las de arriba. Pero luego sale a la calle, realiza las gestiones habituales, pían los gorriones y las nubes no saben a qué atenerse --cuentan con que a partir de esta tarde regresará un frío cuando menos antártico.

Y en esto uno cruza el paso de cebra y ya se da cuenta de que viene sonriendo la bellísima milf con ropa deportiva rumbo al gimnasio. Y sonríe y abre los labios cuando pasa por mi lado.

Dios del cielo. La sonrisa y la mirada iban dirigidas a mí. Pero ¿de qué la conozco?  ¿Y qué se puede hacer con un contento a la carrera como ése?

sábado, 17 de marzo de 2018

Sábado, 17 de marzo de 2018

En primer lugar, mis votos renovados, mi reverencia provenzal, las antiguas escalinatas abiertas al mar con que siempre saludo al mes de marzo.

Ya en materia: el diario es un tejido lagrimal. Cuando la criatura hace un alto en el lloro, se sorbe las narices y profiere alguna iniquidad contra los otros.

Porque nunca concebí mis diarios como lloriqueo --ahí, al principio, están todas las páginas sobre las personas que quise y que me quisieron: Carlos E. Pinto, que me tiró por la borda de su mujer. Y Ana Régulo que ya me previno de los sentimientos del primero. Luego, en tercer plano, aparecen Andrés Sánchez y Marta Oubiña, el primero bebiendo los vientos por la que sería mi primera compañera,  Myra Levy, frente la resignación de la que fuera la amiga de Sánchez,  su mujer oficial, sus relaciones púbicas, su bibliotecaria..., en fin, su modelo perfecto de "mujer de escritor".

Esto fue lo que no comprendieron las amistades --para ser mi enemigo hay que valerlo--, presas de una inesperada psicosis y de una moralidad feroz e hipócrita: los mismos que solían ponerme de vuelta y media al matrimonio, eran los que chillaban, Saltaron como jauría ociosa con piropos, el más tibio: abyecto. Y todo porque tuve la santa gana de mencionar a la ya difunta Oubiña, aunque por pudor no completé la escena que se desarrollaba en un extremo de la habitación donde ocurrían los hechos, un piso prestado por  el pintor mallorquín Alfons Sard, en la entonces Avenida de la Princesa Carlota: Sánchez y mi primera compañera entregándose a las caricias, aunque no recuerdo si él se había sacado los zapatos y las alzas, y Marta Oubiña atónita, mirando a ver en que quedaría la cosa,  a mi lado. Alguna vez me he preguntado, en plan de broma, si ole hubiera hecho promociones a la chica por pasar el rato, si bien, ni en una isla vacía, hubiera tenido deseos de tocarle un pelo. Noches de chocolate, carne y permisividad.

Hoy viene la excepción, cándida, confiada y cursi por el desuso: He tenido el enorme placer de conocer a A.G. Porta.

Para situarnos, para distendernos en el primer encuentro, le confesé que yo les premié, a Roberto Bolaño y a él  su primera novela: Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, Premio Ámbito de Narrativa 1984. Fue mi primera y única presencia en un jurado. Sí creo recordar bien en que Francesc Parcerisas puso el mismo empeño que yo en la novela que resultó ganadoras.

¿Conocí entonces a Bolaño, a Porta?. Creo que ni asistí a la ceremonia de los premios, por lo que colijo que nunca jamás hemos coincidido, Con Bolaño acelerando por la fama, me fijé en Porta, que recodaba a Salinger, con sus iniciales, con renuencia ha paeticipar  en los corrillos de la vida literaria. Luego ha comenzado a publicar en Acantilado, más a menudo, y por el respecto al enigma jamás lo he leído aún.

Fue meses atrás el homenaje a un amigo de entonces, el poeta Jordi Royo, que padece una enfermedad de generativa y atroz. Fui invitado  por otro poeta, Gustav Vega. Luego de saco un video con poemas, excelentes, de Jordi Royo, y, hace nada, Antoni García Porta era el encargado entregarme una copia.

Me he referido antes a las lágrimas, el sentimentalismo, la malasangre, la abjeción, la maldad si paliativos que suelen albergar mis diario. Pero --y no es la primera vez que lo señalo-- estos diarios aspiran a hablar también de la felicidad. Frente a frente con Porta, no parecía ni poeta ni escritor. Persona cariñosa, tranquila, te escuchaba y te hablaba de temas de interé. Sin maledidecias ni prejuicios. Qué felicidad, que gran regalo la amistad que nos estamos ofreciendo.

sábado, 10 de marzo de 2018

Sábado, 10 de marzo de 2018

El sueño pertenece al futuro. Toma en préstamo porciones del alrededor pero solo se revelará --de la forma que tienen los sueños de hacerlo-- cuando irrumpa en tu boca, ahora y después; aquel año o este o el que habrá de venir.
Ni falso ni cierto, ni de hoy ni profético. El sueño es lo que puede hablarte, como una orquídea trepadora, a cada instante.
Los surrealistas jugaron con su parentesco con la poesía, aunque siempre me quede con la observación de Montale: Un poema es como un sueño vigilado por la experiencia.
El sueño, como moneda de cambio o camino de ganancia, es un fracaso. Tiene los ojos cerrados, como abiertos la poesía. Ambos son miradas perdidas. Su nitidez, en ambos casos, es de tal calibre, que le ofrecen orografía a la realidad, que sin el sueño pasaría de largo como una barca fúnebre y en llamas  mientras se aleja en el océano.

lunes, 12 de febrero de 2018

Lunes, 12 de febrero de 2018

"A la recepción ofrecida por (...) hace diez años asistió el todo Madrid. Allí estuvieron los personajes más relevantes de la cultura, la vida intelectual, la Universidad, la política, el empresariado, el mundo del espectáculo. Una explosión, en fin, de simpatía y esperanza", dice uno.
Alguna vez recogí lo ecos de una explosión así, hace tiempo.
No sé si sentir envidia o agradecimiento.

domingo, 11 de febrero de 2018

Domingo, 11 de febrero de 2018

He perdido las anotaciones correspondientes a los años 2014-2015. Creo que tengo a mi propio enemigo dentro de esta máquina, devorando contenidos como hace el tiempo con la mente y el cuerpo, o habiéndolo hecho antes de pasar a los discos duros externos, que, por otra parte, se han extraviado. Da lo mismo. Treinte, cincuenta, ninguna página menos. Supongo que, en todo caso, habré de avisar a mis ochenta lectores: pasé por tantos años y nada ha quedado escrito. La máquina ha aprendido y se ha anticipado a lo que ocurrirá de todos modos.

sábado, 10 de febrero de 2018

Sábado, 10 de febrero de 2018

Una imagen, otra imagen y otra imagen,
como si me tiraran desde atrás cartas de naipes. Cada una lleva lleva una frase, y otra frase; otra frase. A mis interrogadores, a la luz de humo que me rodea, a quien quiera que me oiga le digo: "No sé nada; soy inocente. No sé nada; soy inocente. Nada soy, nada sé..."

sábado, 3 de febrero de 2018

Sábado, 3 de febrero de 2018

En un bar de Lisboa, Pessoa escucha por casualidad cómo lo ponen a caldo unos amigos. Más adelante, un dama pondera su buen gusto en el vestir. En una tercera escena, en el vestíbulo de un hotel, Pessoa, mira por espacios de treinta minutos directamente a los ojos de una joven de diecisiete años, a su hermana y a su madre, para el regocijo de las tres mujeres. Estas últimas experiencias lo llenan de gozo, pero corre a encerrarse en su habitación. De la decepción que le causan sus amigos en el bar,  aunque no diga nada al respecto--, así como del triunfo como galán ante la mujeres, no queda ni rastro en su escritura. Continúa con dificultades para escribir, trata de moderar el consumo de alcohol, se dice para sí que en su vida no ha realizada nada de provecho. Su soledad es esclavitud, atadura a los fenómenos neurológicos que operan en su cerebro. Llueve a mares en Lisboa, pero, sobre todo, lo que causa miedo son los truenos. Trata de de mitigado sin salir del cuarto, Mañana vendrán más cartas comerciales, más informes que introduce del inglés a portugués. Lo que importa  es que mañana brillará el sol sobre las plantaciones de té de Ceilán, cuando al mismo tiempo la inercia cubre su poesía.

viernes, 26 de enero de 2018

Viernes, 26 de enero de 2018

Parecerá mentira: siempre he querido escribir en felicidad. 
¿Por qué mirar a las orillas del arroyo y no al centro, donde el agua cristalina y ordenada?
Ahora que espero la muerte y quienes me amaron (y fueron amados por mí) me hablan de todas las líneas rojas que traspasé en vida. 
De qué sirven los señalamientos, las acusaciones, que podría rebatir, o matizar, sin dificultad por mi parte.
Ahora que espero la muerte asciendo dejando atrás la suciedad de las orillas.
Que cada cual prosiga como pueda y con su conciencia, si la tiene activa. 
¿Qué más da, señales rojas?
Ahora que espero la muerte, con el mismo sentimiento que una tarde de domingo, pongo en orden mis papeles, los de la figura y los de la escritura.

jueves, 25 de enero de 2018

Jueves, 25 de enero de 2018

Parece que siempre hay alguien que vela por tu elegancia moral, comentándole a terceros --en este caso a C.-- que no debería escribir ciertas cosas sobre cierta gente maleva.
Uno debe de presentarse como si estuviera departiendo con displicencia en los jardines del hotel Raffles de Singapur. También ha sido mi sueño: descansar, a la caída de la tarde, sorbiendo un Malta frente a la chimenea, en un bellísimo, pulcro, ordenado cottage del condado de Hertfordshire, ajeno a toda la suciedad del mundo de la cultura.
Que se lo digan a Cernuda. ¿Para qué tan mal genio y una lengua tan diabólica, impropios de un poeta tan intenso como delicado?
O a los modositos, que a la mínima echan pestes de su editor por sus modales. A escondidas, eso sí, para no perder la inmaculadidad de lo que luego escriben.
Doble vida. A mí se me da muy mal. Yo he atacado cuando he sido atacado. Sí, eso dicen todos. Y he guardo intimidades que me han confiado y que nunca osaré sacar a la luz.
La elegancia debe medirse por otros parámetros. No me vale el puritanismo, la corrección de Eso no es digno de tiTú estás por encima. 
¿Yo con maledicencias y chismorreos, cuando he conocido a modositos, y a falsos defensores de la indomable naturalidad, comportándose con ruindad, con cálculo siempre en su beneficio?
Eso sí que no me interesa en absoluto.
Paso entre las risas de hiena de la sociedad literaria mirando y oyendo muy por encima de su hediondez.

martes, 23 de enero de 2018

Martes, 23 de febrero de 2018

Listo para ser fusilado. Cuando está a punto de suceder, despierto. Palpitaciones, y una actitud inusitadamente resignada. Solo me preocupan mi mujer y mi hija. Que se encarguen de mi herencia literaria, una, y otra de la plástica. ¿Cómo podré ayudarlas desde el cielo?
Me van a fusilar y no hay juicio, no hay defensa; soy un alcohólico que ningún bien he hecho en esta vida. Trato de rezar una plegaria, pero solo me quedo farfullando Shemá Israel...

jueves, 18 de enero de 2018

Jueves, 18 de enero

Participaba en el homenaje a Jordi Royo. Había visto su nombre en el programa y de pronto, a las puertas del local, lo tenía en las narices, con su bastón y su rubia mirando a otro lado: "Ya no podrás escapar y dejar de saludarme", me dijo. A lo que le repliqué que, cuando nos vimos por último vez, él estaba con Margo Glantz y fui a saludarlo. Siguió diciendo que él apreciaba mi poesía, y yo tuve que replicarle que no lo dudaba, pero que su crítica a Los que cruzan el mar no era una crítica, sino una arremetida personal y miserable. Y todo porque en ellos me reía de su padrino, quien no sé cuantas veces me confesó que su poesía -y arrugaba el ceño-- no le suscitaba ningún interés.
Se leyeron (leí) poemas de Royo, extraordinarios. Hubo fotos de grupo y en una de ellas debe de figurar justo detrás de mí. Al final volvió a despedirse con afecto, que no sé si creerme: "¿Tienes mi dirección? Envíame tus últimos diarios" Le respondí que la tenía.

miércoles, 17 de enero de 2018

Miércoles, 17 de enero de 2018

Cuando el taxista me dejó en la puerta se despidió con estas palabras: "¡Allah  Akbar! ¡Allah u Akbar!".
Me las hizo repetir --eso sin perder la sonrisa--hasta que logré una pronunciación aproximada.
Pude haberle replicado, también sin perder la sonrisa: "Shemá Israel Adonai Elohéinu Adonái Ejád".
Llevo tiempo acercándome a cierta teología islámica, con simpatía y cariño a los musulmanes.
¿Mantendrían ellos su simpatía hacia mí sin los saludara con el "Shemá Israel"?
Ya una vez mi amiga Rania me reprochó: "Vaya lo que hacen los tuyos en Israel..."
Esos míos no son tales, aunque yo me declare sionista y por tanto defienda la existencia de Eretz Yisrael.
Qué complejo el mundo semita y sus alrededores: estoy con los chiíes, con los yazeríes, los kurdos, los beréberes, los judíos hasídicos...
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lunes, 15 de enero de 2018

Lunes, 15 de enero de 2018

He pasado un mes en Tenerife, y pocas son la referencias aquí anotadas.sobre mi esta estancia. La Punta, Las Cañadas, La Laguna... Tampoco en las libretas de bolsillo. Lo que demuestra una vez más incapacidad para la crónica.
Me limito a escribir desde un tiempo sin transcurso, en una tierra que prolonga la tierra de mis ensoñaciones. Pero hablo de mí frente al misterio, mientras el misterio se desvanece si tratara de traducirlo a letras.
Ahora, en Barcelona, un frío tremendo.

sábado, 13 de enero de 2018

Sábado, 13 de enero de 2018

Se remueven los gorriones en el canalón: el sol esta enfrente, subiendo, y hay como un atisbo de marzo en el horizonte, tenue, minimalista, delante del ventanal. ¿Y ahora qué? La pregunta y la respuesta vienen hacia ti.

domingo, 7 de enero de 2018

Sábado, 6 de enero de 2018

En la palabra silencio no puede transparentarse el silencio; en ninguna otra palabra tampoco. Realidades que transcurren al margen de las palabras, de nuestros pensares. Espacio de ebullicción y seducción. Solo fuera, sentimos.

lunes, 1 de enero de 2018

Lunes, 1 de enero de 2018

Toda la tarde de ayer leyendo noticias de Manuel Verdugo, y de su hermano Domingo, aquel que se colocaba en el ojal una cinta de un color según la personalidad que lo estuviera habitando.
Aquellos dos personales vivieron en la esquina a la casa en nací, plaza del Adelantado, una casa del siglo XVI, donde Mencia Díaz Clavido dio a luz a José de Anchieta, evangelizador jesuita de Brasil. Yo la conocí, como colegio mayor femenino, Virgen de la Candelaria, que lo era desde 1962. A su lado se hallaba el palacio de los marqueses de Celada, que cedieron su lugar a los Benitez de Lugo que fueron de los pocos amigos en mi infancia. Frente al yo soy otro de Manuel, las tres identidades conocidas de su hermano y que fotografió Guerra. Espiritistas ambos, como mi abuela Juana; de su biblioteca rescaté algunos títulos de teosofía.
¿Qué nos ha llegado a Manuel Verdugo, nacido casualmente en Manila? Publicaciones de la editorial que Olga Luis Rivero ha sacado adelante con su compañero, músico y poeta Roberto Cabrera.