sábado, 9 de diciembre de 2017

Sábado, 9 de diciembre de 2017

Se reanima el movimiento de la gente en la calle con bolsas de compras y ya aparecen los árboles y otros abalorios navideños. en cualquier esquina
¿Qué me ocurre a mí con la amistad?
Al desarraigarme perdí (también) el orden natural de los acontecimientos sociales, el seguimiento, caída y muerte de las amistades. Cierto es que  aquí se estableció otro orden, pero ya apenas era natural,. No había el elemento de lo cotidiano,. No existía el seguimiento. Han ido apareciendo y desapareciendo, aquí, según lo impulsaban las mareas de los ciclos vitales. Algunos han sido recuperados; con otros tropiezo, después de la gran grieta de finales de siglo. Hoy por ejemplo, y por segunda vez en semanas, he dado con la pintora R., sola por la calle, doblada por la edad, la tan atractiva, dulce e independiente pintora R. ... Pero no me he atrevido a saludarla porque no recordaba su apellido.
Pero con los amigos de allá, ¿qué es lo que ha pasado? Me refiero a amigos hermanos, con lazos de amor que parecían inalterables. 
El tocado por la muerte y tan reiterado en las últimas semanas, me lo decía como un reproche la tarde de la visita, solo que alterando la secuencia, cuando me dijo que yo había traicionado (¿fue este el término?) o abandonando a los que me querían. ¿A quiénes se podía referir? ¿Quiénes me ofrecieron su apoyo, su afecto, su hermandad, salvo los hermanos Padorno o el caso más reciente del poeta I.C.C.?
Me negaron. Buscaron mi amistad para alzarse, para tratar de contar con otro secretario u hombre de paja.
Por estas latitudes de la vida sé que la amistad está sobrevalorada. Que aun los amigos de la infancia se mantienen próximos siendo nuestros caminos tan divergentes.