martes, 12 de diciembre de 2017

Martes, 12 de diciembre de 2017

A cuatro días del aniversario de la muerte de mi madre, sueño que una bandera creada por mí es elegida como bandera del Congo. Supongo que mi madre no ha tenido nada que ver con este acontecimiento. Tremenda felicidad de saber que paso a la gloria por haber creado la bandera nacional congoleña.

Serios problemas con la memoria, que se une al que ya sufro con el dolor crónico en cada pieza de mi cuerpo. He sostenido con absoluta convicción que la presentación de La vida figurada en Barcelona tendría lugar esta tarde a las ocho de la noche, cuando será, de la mano de Vicenç Villatoro, el martes 19, la víspera de un nuevo viaje de un mes de duración a  la isla de Tenerife. 

Unos cuantos proyectos por realizar, escribir, frente a la más rotunda falta de deseo.

La calle, bien. Frío y oscuridad soportables. Como siempre en diciembre pienso en un horizonte luminoso y benigno. Así es como soy un buen chico, una buena persona, un optimista preservado. Total, yo no estaré cuando se retiren todas estas escenografías cíclicas.

Ahora bien, eso de la bandera del Congo no tiene parangón.