jueves, 12 de octubre de 2017

Ponta Delgada, São Miguel. Martes, 12 de octubre

Llega uno a las Azores y lo primero que encuentra son grillos y la proa de un crucero inglés en la que se lee: Arcadia.
Las ruinas y las huertas salvajes que tengo a mi izquierda son maravillosas, todo con ese tono basáltico que hemos encontrado en Catania y en nuestras Islas.
Cuatro horas de vuelo desde Barcelona a Punta Delgada. Pude echarme en los asientos y dormitar, tomar el sol a través del vidrio, reincoporarme y escribir sobre vivencias de las últimas semanas en Punta del Hidalgo. Qué lejos ya Los Asules...
Debería escribir también sobre lo que he vivido Barcelona. Pero está claro que no escribo siguiendo un guión. Es una pesadez, sí. Pero ya era una pesadez en los años noventa, y todos esos eximios que ahora amenazan a Cataluña andaban en lo suyo, en el ombligo de Babia. Siempre ha perdido, por ineptos, incapaces, aun recibiendo todo el oro de América.