sábado, 17 de junio de 2017

Sábado, 17 de junio de 2017


Yo quiero vivir en el participio imperativo del futuro --exclamó el Emperador--, en voz pasiva, en lo que ha de ser. Así que venid a amontonar hojas de boniato limpias de hormigas. El sol quiere asomarse pronto a mi rostro, antes de apagarse. Aunque para observar los relieves de mi rostro, con sus grietas de oro, bastaría con la mirada de la luna, que jamás parpadea. Ved ahí los océanos, los grandes ríos, la multitud azorada sin saber dónde establecerse, todo ello fruto de sus lágrimas.

En cuanto a mí, en lo que han de ser estos miembros expuestos, solo espero que sean cubiertos por la nieva del Kaztan en donde abrí por vez primera los ojos. Nieve suficiente para cubrirme y hacer que este mi cuerpo pase desapercibido para las aves carroñeras. Hasta que me disuelva. Hasta que me convierta en la nube más alta.

*

Llamo a M., preocupado por no localizar a V. (playa y Sónar...). De paso me comenta que R.S., su preceptor en los tiempos de Melilla, ha faltado. Muerte fulminante en tres meses, como en el caso de P.
Según parece había salido del armario hace poco. ¿Queda gente en los armarios?, le hago la broma.