lunes, 26 de junio de 2017

Lunes, 26 de junio de 2017

Escribir una pequeña autobiografía, transparente como uno de esos charcos que tanto amas. Un charco, más allá de la rasa, que se llena/se vacía de mar. De un mar que se ha desviado de su corriente gravitatoria para consuelo de una isla pobre e ignorada. Una autobiografía de no más de 80 páginas. Con lo mejor de tu vida, secuencias y momentos epifánicos engastados como zafiros en un collar. Tu vida se olvidará, después de que se zafe de la murmuración de cuatro ratas; de las mistificaciones elogiosas; de cierta leyenda sobre lo que hacías, tremendo y reprobable para los timoratos, de noche y de día, de día y de noche. Lo que importa de tu vida está en la caricia de un rostro desconocido, que, a veces, vuelve a sentir el roce de tus dedos en exaltado deseo, y con temor de haber transgredido el orden natural de la gente. Está, tu vida, por encima de todo en tu escritura. Tu vida son nubes. Lo que otros recuerdan de ti es lluvia.